martes, 16 de junio de 2015

La guerrera de la Casa 11R

Durante el curso de mi vida, he conocido montones de muchachas sumamente capaces que han tenido que dejar o dejado por gusto sus sueños en aras de encajar en lo que parece ser una tradición familiar. Una suerte de cartas que se tiró antes de su nacimiento y que poco a poco ellas van cumpliendo como si la vida fuera una montaña rusa de un sólo carril. Y después está ella. Si, ésa que teniendo todo en contra rompió el molde. Ésa que decidió ser el salmón en medio de muchos peces, ésa que pasaba pegada a los libros y se sintió realizada el día que la aceptaron en la universidad que escogió.

La que siempre cuenta los pases 2 veces para estar segura de que le alcanza y siempre trae la merienda de la casa, ¿por qué? Porque ahorra. ¿Por qué ahorra? Porque trabaja para ganarse el dinero para pagar esa carrera. La que siempre anda un montón de bolsos y a veces no tiene tiempo para vacilar después de clases.

La que entendió el valor de la diferencia que hacen esos 15 minutos antes en la oficina, la que lloró y sufrió, la que luchó pero lo logró. Mi vida, mi título, mis aspiraciones y mis metas son producto de una mujer que rompió el molde: Mi mamá.

En la casa de abuela, mis tías chineaban a sus primeros hijos a los 15-16 años. Dejaban el colegio o se veían obligadas a dejarlos para asumir sus nuevos roles como madre o esposa. Mi mamá salió del colegio y entró a Derecho en la Universidad de Costa Rica, trabajó para pagarse sus estudios y ayudar a sus muy, muy esforzados papás.

En medio de muchas limitaciones pero sobre todo de muchos ejemplos, ella rompió el molde. Cuando tenía 21 años se casó esperando el primer motor de su vida y la indiscutible alegría de mi casa, mi hermana Victoria. Dejó la Universidad pero no se conformó con su trabajo en el INS, decidió hacer los exámenes para ser Agente de Seguros (ganándolos con excelencia) y por ahí en algún álbum conservamos la foto del día en que se graduó con una gran sonrisa que la ha caracterizado durante tantos años.

A los 27 llegué yo a unirme a la familia y 5 años después, la relación de mis papás se quebrantó llevándonos a Mami, a Vicky y a mi a vivir en la casa donde conservamos los mejores recuerdos, allá en el Sur de la capital. En el sillón gris lloramos a mi papá, las 3 juntas apiñadas y fue también testigo del primer intento de  mi hermana Victoria por planchar una camisa fuera del aplanchador, de nuestro primer árbol de Navidad solitas que siempre -hasta el día de hoy- recuerda a mi abuelo con el adorno del saxofón.

Fue donde tuvimos guardada la cera de nuestro primer carro durante meses hasta que su cochera fue techo de ese Datsun 120Y blanco, así nos enseñó Mami que la fe es llamar las cosas que no son como si fueran. Fue testigo de nuestras crisis financieras, de nuestros primeros paseos y de las graduaciones de la escuela. Todo eso, con Mami al frente, insegura de que pasos tomar pero teniendo siempre a Dios como su bandera y protección.

La misma casa alojó mi quinceaños y vió a mi mamá, por años, llegar a las 4pm de su trabajo en un Ministerio; tomarse un café y salir a las 5.30pm en ese mismo carro blanco a su trabajo en RadioMensajes hasta las 12mn. En su comedor sostuvimos la conversación en la que nos anunció, estando yo en 9no año, que iba a dejar su segundo trabajo para volver a la Universidad y terminar Derecho.

Por esos años mi hermana se casó, se fue de la casa y quedamos Mami y yo en lo que ya era nuestra fortaleza. Nunca vi a mi mamá llegar a la casa con menos de un 90 en sus notas, llevando bloques completos casi todos los cuatrimestres y varias veces fuí a grabarle las clases porque su trabajo le impedía asistir. Es imposible olvidar esas interminables horas en la mesa de la cocina escuchando clases de constitucional, agrario, penal y sobre todo derecho de familia; un favorito familiar. Por esas tardes y noches de estudio en conjunto es que siempre vacilo con ser un 1/4 abogada.

El mejor regalo que mi mamá me ha dado en la vida fue graduarse estando yo en 5to año de colegio. Su cara agotada de tantísimo esfuerzo fue remplazada por siempre con esa que nos sonrió desde la tarima del Colegio de Abogados con lágrimas en sus ojos; las mismas que con amor me dijeron "Te amo" ese 23 de Diciembre del 2004 cuando le entregaba mi título de secundaria.

Para ese entonces el carro ya era rojo, vivíamos en la misma Casa 11R y tuvimos un nuevo inquilino tras la llegada un año después del esposo de mi mamá a la casa. Gracias a eso, mi hermana y yo aprendimos desde muy pequeñas que la lucha por los sueños empieza en primer grado de la escuela, que llorar es limpiar el alma y que siempre, SIEMPRE se puede cambiar el curso de una historia.

Hoy les escribo desde una casa hermosa que mi mamá pudo comprar con su trabajo como Abogada en la Oficina de Género del Ministerio de Seguridad Pública, les escribo siendo Periodista porque nunca me faltaron pases, libros ni techo ni comida. Mi mamá NUNCA ha dejado de creer en mi.

Es talvez la historia de admiración más profunda que voy a contar jamás, el orgullo siempre me hace un nudo en la garganta porque es ella la mujer más valiente que conozco además de ser sin duda la más inteligente. Me enseño que las mujeres, si decidimos no conformarnos con esa terrible suerte echada que se nos impone generacionalmente, podemos utilizar la educación como una palanca no sólo de conocimiento sino también para trazarnos metas y lo más importante: Me enseñó que llega un momento en el que el "destino" nos lo forjamos con una decisión valiente.

Esas mujeres que rompen el molde no sólo se procuran un mejor futuro para sí mismas sino que cambian la visión de sus generaciones futuras. Mis primos hermanos (más hermanos que primos) y yo somos testigos de eso. En nuestra generación ha habido más profesionales y emprendedores que en muchos, muchos años de historia familiar. Todo por un decisión diferente, por un cambio, por un esfuerzo. Gracias a mi guerrera favorita, la de la Casa 11R por haber creído en sus sueños y haberse impulsado con 2 pares de ojitos verdes. ¡Gracias por haberme dado un futuro TAN diferente! A mis mujeres, a mis amigas, a mis guerreras:  No paremos, no descansemos... Las mujeres PODEMOS cambiar el mundo.

jueves, 5 de febrero de 2015

Caso del niño de Los Chiles: Mi mamá pudo haberme salvado la vida

¿Ustedes han escuchado un bebé llorando? Estoy segura que más de una madre puede, con ésa simple pregunta, remontarse a una dolorosísima migraña  producida por un menor dentando o dejando "la chupeta". Yo he escuchado a los hijos de mis amigas llorando porque se le golpean una pierna o un brazo, jugando, y su dolor siempre ha logrado llegar al fondo de mi ternura.

Siempre que toco éste punto pienso en cuando mi prima Vivian lloraba. Con sus hermosos ojotes cafés, salían lágrimas grandes y perfectas -cual muñequita de animé- que conmovían hasta el más duro de los corazones. 

AQUÍ YA NO HAY HUMANOS  Durante dos meses, los vecinos de Los Chiles escucharon al pequeñito llorando. Gritando. Sufriendo.Esos que fueron testigos para los periodistas de la Nación, debieron ser denunciantes ante el PANI, Costa Rica se deshumanizó.

Por "no ser metiches" no nos metemos en el llanto desesperado de un niño, en ésos días en los que el esposo de la vecina se mete unos whiskytos y le da "sopa de muñeca", no nos metemos cuando vemos niños abandonando escuelas para ayudar a sus casas y ciertamente no nos metemos cuando vemos a un hombre mayor cual zorro en gallinero con muchachas de colegio. 

Lo más preocupante es el motivo: No es por no meternos en la vida de los demás, es porque no nos importa. Es porque no nos afecta personalmente. A mi que me importa si el vecino patea al chiquillo, al perro, a la esposa... ¡Ayyyyy pero que me patee el carro y verá! 

No es que tengamos más conciencia con los animales, es que es más fácil. Es mucho más fácil defender perros que niños porque el agresor del perro no lo parió, pero la mamá si. Y "cada quien cría como quiere", ¿verdad? Entonces, es como si todos los vecinos de ése pequeño angelito hubieran metido las agujas en su cuerpo. Se lo repito: Agujas. En el cuerpo. Ocho. Dos años. 

La agresión infantil ha dado un aumento estrepitoso en los últimos años. Nos hemos indignado por muchos de ellos, hacemos escarnio público, "maldita", "que les hagan lo mismo", "las mujeres así no merecen tener hijos". Señores, es que en principio no estamos hablando de una mujer. 

El problema va mucho más allá de un "desnaturalizada", "mala madre", "asesina". 

EL EFECTO MUJER El movimiento The Girl Effect explica cómo una niña a los 12 años está en la edad precisa para ser rescatada. ¿Rescatada de qué? De su entorno, de la ignorancia, de la mala educación y de la agresión. 

La madre del bebé de 2 años y medio tiene 16 años. Las matemáticas no le están fallando, por más que le sorprendan: Ella tenía 13 años y medio cuando se convirtió en madre de un pequeño. Huyendo de un agresor, vino a Costa Rica en condición ilegal. Sola, con un hijo, sin un cinco y sin educación alguna que le permita discernir qué hacer con su vida. 

A los 15 años se embaraza de un segundo agresor. Se presume violación, según declaró el INAMU. ¿Es que las mujeres para que sirven si no es para montarlas como a un animal y satisfacerse de ellas? Violación o no, un niño de 3 meses venía también en su espalda. 

El agresor la rastreó y la encontró. Vive con ella, tortura a su hijo para "que se haga hombre" porque "a mí mi papá me crió así y véame hoy, todo un hombre de familia". Los vecinos, los que escuchamos, los que si sabemos que podemos denunciar y no estamos aterrados no ayudamos. 

El niño se muere y la madre se da cuenta, probablemente, de que revive la vida de su madre o su abuela, de su amiguita de barrio o su prima. Porque en los círculos de agresión se pierden hijos, se pierden madres, padres y la vida misma. 

No me malentiendan, no creo que nada de éso justifique la también deshumanización de una mujer que ve a su hijo lleno de moretes y el instinto no la mueve a levantar un cuchillo contra el agresor mientras duerme. No lo entiendo yo tampoco. Porque, seamos francos, si hubiera  acudido a las autoridades los 3 estarían muertos y serían estadística de un crimen "pasional", porque "ninguna malnacida me va decir que no puedo entrar a mi casa"

Es mucho el contexto y muchas las cosas que podemos lamentar hoy. Mi capacidad aún no me permite entender cómo  los humanos nos encargamos de sembrar tantísima maldad en el mundo, de forma que traigamos a un niño de 2 años sólo a sufrir. 

Si el nos pudiera hablar hoy, ¿qué nos diría? ¡Sálvenme, cuídenme, llamen a la policía! Sean metiches porque yo hoy estoy muerto porque alguien no lo fue. Involúcrense porque las mujeres agredidas el círculo de violencia en el que me incluyeron les parece normal. Amen a los niños de la calle como aman a ése que hoy abrazan, a los sobrinos, a los primitos. Y, por favor, eduquen a sus mujeres. Ellas pueden cambiar el mundo. Mi mamá pudo haberme salvado la vida. Yo pude haber sido el Einstein del futuro. 

Los invito a ver éste video: The Girl Effect: El reloj

lunes, 14 de julio de 2014

La niñez robada: Un día para olvidar

Hoy me senté con el café usual a leer el periódico, digital, de las mañanas. Sólo me faltó llegar a la sección de sucesos para que mi ánimo decayera instantáneamente: "Familiar de la niña desaparecida es detenido por abuso sexual"-"Colegiala de EEUU fue violada por siete hombres en San Carlos".

Hace no mucho vi un capítulo de una serie llamada Private Practice. En general la serie nunca era muy buena, pero en un capítulo en especial uno de los psiquiatras tenía una cita urgente con un paciente que quería suicidarse. 

El paciente empezaba contándole al psiquiatra como iba a ver a la mujer que le gustaba. Le describía su pelo dorado, sus piernas alineadamente perfectas, le contaba cómo el la deseaba, como se escondía en la calle para verla... El psiquiatra le externa como no tiene nada de malo la timidez de no poder hablarle a una mujer. El paciente le confiesa entonces porqué se quiere suicidar. La "mujer" es la hija de su mejor amigo y tiene 9 años. El la iba a ver al portón de la escuela. 

El abuso sexual en Costa Rica es una realidad diaria. No hablo de que le griten "rica" o "venga pa quererla" pasando por la calle. Hablo de familiares abusando de niñas de menos de 18 años. Hablo de mujeres que vuelven de sus trabajos, universidades, fiestas, salidas y se topan con un depredador sexual que considera apropiado meterla en un "charral" y arrancar de ella su privacidad, su capacidad de decidir, que le abran las piernas a la fuerza, que la besen, que le dejen el imborrable recuerdo de una cachetada para callarla. O peor. 

Entre el 2008 y el 2010 Costa Rica tuvo un reprochable número de 2.781 denuncias en el OIJ por casos de violación. En cuanto a la cifra de niños que sufren abuso sexual, aumentó de 90 denuncias en el año 2000 a 2.606 en el año 2012.

De acuerdo con el Área de Estadísticas en Salud de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) entre 2010 y hasta setiembre del 2013 el Hospital Nacional de Niños atendió un promedio anual de 19 menores víctimas por este delito, de los cuales el 80% fueron niñas. No sólo los atendió, la mayoría de ellos tuvieron que ser internados por lesiones físicas y psicológicas. Ojo, en esta institución sólo admiten niños menores de 13 años. TRECE.

Estas personas están enfermas y deben ser tratados de esta manera. Me comentaba un amigo que en Estados Unidos los ofensores sexuales deben registrarse luego de una falta y hacerle saber a sus vecinos de su condición. Costa Rica NECESITA estas prácticas. Porqué? Porque si yo se que tengo una niña de 6 años y un violador, no lo invito a mi casa a que vaya todos los días y mucho menos descuido a mi hija en un momento de agitación estando en su presencia. 

Pienso en ella, pienso en Yerlin. En su carita inocente de 6 años, en los pantalones de pijamita con los que salió de su casa. En la blusa blanca con tintes rosados. Pienso que ni siquiera tenía zapatos. Costa Rica está triste hoy. Está triste porque mientras buscamos a una posible militante de los jardines de niños costarricenses en las morgues, en los ríos, en los hospitales, en los matorrales; en San Carlos 7 hombres se reúnen para lesionar el honor de una extranjera. 

El turismo no me importa, me importa ella. Me importa lo acostumbrada que debe estar a caminar afuera de su casa a cualquier hora. Me importa que creyera que, en Costa Rica, las mujeres podemos hacer lo mismo. Me importa que no podamos. No me imagino lo que ha de significar ser atacada por 7 hombres al mismo tiempo. Pienso en las risas de los hombres en círculo tocándola, como en una película de esas en las que al llegar esa escena volvemos la cara. La niña tuvo en una madrugada más parejas sexuales que las que la mayoría de las mujeres tenemos en toda una vida.

Me niego a creer que hemos llegado al punto de tener que advertir a los extranjeros en migración de que corren el riesgo de que los mapaches les roben su almuerzo en Manuel Antonio y el de ser violados en cualquier rincón del país. Y lo lamentable es que deberíamos. 

Es necesaria una reforma a nivel jurídica en el tratamiento de un conocido lesionador de los derechos sexuales de niñas, jóvenes, hombres, mujeres, perros. Lo que sea! No señores, esta no es la Costa Rica en la que se bajaban del caballo a abusar de cualquier india porque su cuerpo se excitó al verle los pechos. Las costarricenses necesitamos armas, necesitamos conocer sus caras, sus residencias. Necesitamos saber quiénes son. Necesitamos, también, que el sistema de denuncias se agilice. Es urgente una educación sexual a los padres para que aprendan a cuidar a sus princesitas de los lobos sexuales que, parece, cada día aumentan en nuestro país. 

Hoy yo salgo de mi trabajo, me voy a dormir a mi casa y nadie me va tapar la boca en mi cama para tocarme y abusar de mi. Hay muchas niñas que si. Protejámoslas, busquemos una salida. Se necesitan manos, tiempo? Yo los ofrezco, yo lo doy. Pero, por favor Costa Rica, no más amaneceres tan tristes y desesperanzadores como el de hoy. 

Fuente estadística: http://www.crhoy.com/crecen-denuncias-por-abuso-sexual-en-menores/
 

miércoles, 4 de junio de 2014

Todas deberíamos tener un amigo

Mi afinidad con ellos empezó con la pelota de primos con la que me crié. "Alvarito" (primo por familia, hermano por elección) y yo siempre tuvimos una conexión diferente. Entre fútbol, risas, secretos, tambores, NBA, videojuegos y molestadas, él se convirtió en mi primer y mejor amigo.

Cuando atacó la adolescencia, me encontré alejándome por un rato de los dramas novieros de mis amigas y refugiándome en el gimnasio del cole, sentada indio, hablando con Geovanny y los demás chiquillos, muerta de la risa, hablando de Bimbo Cards, Gokú, mundiales, jugadores de fútbol... Y aconsejándolos con sus novias, haciéndoles "puntos" con la chiquilla que les gustaba y dándoles tips. 

Antes les hablé de la amistad con mujeres pero hoy quiero rendirle tributo a uno de mis pilares de vida. La amistad con hombres es de los mejores regalos que la vida me ha hecho. Siempre dije que los prefería de las mujeres hasta que entendí que simplemente son cuerdas diferentes de una misma guitarra y juntos, forman una capita externa cuando el corazón se siente enfermo.

Con ellos he aprendido de simpleza, aprendí a relajarme, aprendí que llorar es un súper poder que las mujeres tenemos por encima de ellos y que nos ahorra años de rencores, que nos libera mucho antes de peso. Aprendí que sólo lloran por una mujer que aman. Aprendí que saben ver cuando una mujer llora por desesperación de ganar al tiempo que me explicaban los diferentes métodos para un tiro de esquina. Aprendí cómo es un saque de banda, cómo habla un mae de una mujer que le gusta y cómo habla de una de la cual sólo quiere un par de gemidos. Y es cierto, los hombres son más chismosos que una mujer, pero no "comentan" el chisme. Antes de aprender esto, es bastante frustrante chismear con ellos. 

Aprendí que el sexo no es lo más valioso que tiene una mujer sino su alma, que eso es lo que los deja prendidos de una persona... pero lo primero es lo que los embarca. Que son mucho más frágiles que las mujeres, que se emborrachan cuando quieren llorar, que lloran cuando quieren pedir perdón y que piden perdón de corazón o para decir un te extraño. 

Aprendí que es posible pasar una tarde entera viendo fútbol, aprendí lo que es seguridad, conocí la verdadera lealtad. Si hay algo real en el mundo es una verdadera amistad entre hombres. Y una amistad de ellos con uno. 

Aprendí que no por ser amiga de ellos se pierde la condición de mujer, al contrario, no hay nadie que sepa reconfortar mejor que un mejor amigo, que está bien ser chineadísima (y que ellos van a contribuir con eso) y que se puede conservar toda la femeneidad aún viendo deportes y compartiendo con ellos. Me enseñaron que ser apasionada por fútbol, por el baile, por cualquier cosa lejos de ser una desventaja es una virtud. 

Aprendí a cantar las canciones de la Ultra en el Estadio, a reclamarle a un árbitro y todas las expresiones machistas de las que siempre me quejo. Aprendí a ver fútbol americano, a apoyar a los Cowboys, a odiar a los Packers, la pasión por el Fútbol Salón (hoy Futsal),a detestar a las mujeres manipuladoras y sobre todo a ser directa. Entendí que no es necesario ser hipócrita con alguien que no nos cae bien. 

Aprendí a bailar, a leer entre líneas. Aprendí que una tarde/mañana/noche riéndose durante todo el tiempo es perfectamente normal. Me enseñaron que un corazón roto dura lo que uno quiera y que el tiempo prudencial para bromear al respecto es a 5 minutos de la llamada de "terminamos". Todas las mujeres deberíamos tener un mejor amigo. Yo tengo varios y cada uno le aporta cosas diferentes a mi vida.

De ellos se aprende que el amor entre una mujer y un hombre si existe, que ese amor no siempre es romántico. Yo confieso que he estado enamorada de amistades con hombres y que hay algunos que he llorado más que a un ex-novio. Que si uno los deja de llamar se resienten más que una amiga. Se aprende lo que es un reclamo porque, en eso chiquillos, son peores que nosotras. 

Gracias a tanta afinidad con todos estos hombres de la vida es que mi papá es uno de mis mejores amigos. Gracias a eso nos sentamos a tomarnos un café/whisky hablando de fútbol, de amor, de trabajo, de vida. Se los recomiendo muchachas, se aprende en paleta!

Qué significa un amigo? Un guía, un ángel, un abogado del diablo en contra de esa vieja loca interna, un ubicador innato, un apoyo, un incondicional, un traductor de las peores y mejores excusas con las que nos terminan y de porqué en algún momento alguien deja de llamar, un maestro del divino arte de dicharachear y decir malas palabras.

Una compañía para ver deportes, un motivo por el que uno aprende de otros deportes -si tienen la suerte de tener en sus filas un triatlonista-, un compa, una conversación de sentimientos sin drama, un generador de buenos momentos, un guardaespaldas o un novio ficticio para alejar un tipejo necio en un bar, un intérprete de intenciones verdaderas de los de su género y hasta a veces un levantador de autoestima en el momento correcto. 

Si, a veces la amistad se puede confundir con algo más. Pero es como cuando un río se sale del cauce, siempre vuelve, siempre se alínea. Si no lo hace, muchachas, se toparon con el lagarto experto en hacerse pasar por el mejor amigo. Experiencia dolorosa y sumamente necesaria. Pero bueno, ellos también pasan por la terrible experiencia de las mujeres que se hacen pasar por amigas para aprovecharse así que estamos empatados.

Gracias a la vida por tantos hombres que me he topado, por tantos momentos de risas, de lágrimas, por cuidarles las borracheras y por elegir dejarlos sólos cuando no me dió la gana, por cada café, por cada tarde de birras, por cada comida, por cada abrazo que sabe a hermandad. Por perderlos, por recuperarlos, por descubrir nuevos! Salud por ustedes, maes! Aprovecho para saludar a los míos, a mis maes: Gracias, LOS AMO!



jueves, 20 de febrero de 2014

Los árboles VIVEN de pie




Cuando salgo de mi casa, en las mañanas, siempre topo con el bellísimo espectáculo de unos árboles que están a la orilla de la calle. Siempre les tomo foto porque a mi hermana, Victoria, le encantan.

Tienen la particularidad de tener las raíces expuestas y eso a ella siempre le ha llamado poderosamente la atención. Exhiben esas raíces con un orgullo terrible, son esas raíces la muestra de todos los años que tienen ahí, creciendo, luchando, es como si se vanagloriaran de lo que hoy les hace ser tan bellos y fuertes. 

 Hoy en la mañana -cuando me alistaba a tomarles una foto para el Whatsappeo mañanero- me puse a pensar que, así como los árboles, nosotros también tenemos raíces así de inmensas. 

Sea bueno o malo lo que recibieron, para estos valientes frutos de la naturaleza esas raíces son su única fortaleza. Es gracias a ESAS raíces que hoy cuentan con el precioso follaje que los adorna en sus copas. 

Y si ellos hubieran decidido que sus raíces eran muy feas, muy amargas, muy tristes? Y si hubieran creído que,porque lloraron mucho para tenerlas,eran incapaces de crecer? 

Cada uno de nosotros es eso, un árbol. Las raíces que tengás ya no importan, lo que importa ahora es con qué has decidido alimentarlas.  Qué decidiste hacer a partir de ellas.

Analicé que lo único necesario en la vida es permitir que el dolor, la alegría, el sufrimiento, las risas, los momentos sean parte de un pasado que nos dá fuerza, que nos impulsa, que nos ayuda a crecer. Como expresó TAN bien en un hermoso poema Francisco Luis Bernárdez, "...Porque después de todo he comprendido que lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado."

Pero es que es eso... El árbol VIVE. El árbol se impulzó a partir de todo eso. Nadie ha visto un árbol con muros y cadenas alrededor de sus raíces sólo porque alguien alguna vez intentó arrancarlo. No. Ellos siguen, libres, abiertos, verdes. Y, por más que una persona se decida una y mil veces a parárseles encima, no van a dejar de crecer. Su fortaleza NO cede.

¿Qué raiz estás alimentando? ¿A qué te estás aferrando? Que eso que hoy te frena sea tu impulso para seguir adelante, para vivir mejor, para madurar, para crecer. No dejés que tu mente se conforme, no dejés que se estanque en un pasado que es eso, ayer. 

Si ayer te lastimaron, ¡crecé más fuerte! Si ayer lastimaste, ¡seguí creciendo! Aprendé del árbol, la única vía que ellos conocen es seguir para arriba. Es imposible morir de pie si se vivió siempre de rodillas. 

 Que tu pasado sea tu impulso, no tu freno. Que la amargura no te gane, no dejés que te pese el alma. Crecélo, sacálo. Sentíte orgulloso de tus raíces porque ellas te hicieron como sos hoy. Que sean tu motor, tu impulso seguir tan fuerte como querés ser. Cuando hayás florecido,te lo vas a agradecer


 
 
 
 

domingo, 11 de agosto de 2013

Qué bonito es tenerTE A VOS COMO mamá!

El primero de agosto, mientras íbamos en carro viendo el "molote" y la algarabía de la Romería en una presa hacia Cartago, mi mamá pronunció una frase preciosa: Qué bonito es tener mamá. 

Para hacer este post, me armé con mi set de recuerdos, con nuestra historia de vida que incluye a Mercedes Sosa, Rosanna, Muñequita Linda y mucho, muchísimo amor. Lo hago sólo para aclararle a mi mamá que no es bonito tener mamá, es bonito tenerte a vos como mamá.

Les voy a contar algo: Yo no tengo la mamá que quise. La mamá que yo quería no le llega ni a los talones a la mía. Déjenme explicarles. 

Mi mamá no es de esas mamás amantes de la cocina, tampoco es de esas que teje/borda/cualquier cosa que se haga como una manualidad ni de las de la paciencia milenaria de hacer una trenza complicada. A mi mamá le gusta coser lo necesario, cocinar cuando el alma se lo indica (o mi necedad por el mejor atol de piña es demasiada) y comprar todas las cosas para oficina que ustedes se puedan imaginar. Mi casa siempre ha parecido una librería y eso me fascina! Por cierto, lo medio heredé. 

Mi mamá tenía algo mucho mejor que enseñarme que sólo cocinar un spaghetti que quedara al dente. Ella es la mujer que carga el mejor corazón que he conocido y esa forma de amar, tan pura, tan incondicional, tan honesta es mi mejor lección, mi mejor aprendizaje, mi mayor tesoro. Es su corazón lo que la hace tan especial.

En mi condición de hermana menor, suelo padecer de un cierto síndrome al que le llaman egoistítis agudis y ella se ha encargado de pulir ese defecto durante tantísimos años que ahora he aprendido a donarme a los demás -que se lo merecen- y hasta comparto uvas! 

No les se explicar lo que cambia en una niña tener una mamá tan inteligente como la mía. Una mujer que teniendo dos trabajos nunca tuvo una nota menor a un 95 en la Universidad cuando retomó su carrera de Derecho, haciendo todos los esfuerzos para terminar esa carrera al tiempo que yo me graduaba de quinto año... Y lo logró!

Una mujer que en lugar de maquillaje y cocinas, siempre me compró libros, cuentos, legos y música clásica para niños al tiempo que siempre anduvo impecable, vanidad que también heredé.

Una mujer tan entera, tan maravillosa, tan chineada, tan malcriada... Imposible no ser una eterna enamorada de la vida cuando se tiene por madre una mujer tan apasionada por la vida, tan aventurera, tan valiente, tan maravillosa. 

Y es que, ahora que escucho "Carito" -su canción favorita-, no puedo evitar evocar su carita amorosa diciéndome "Carito, yo soy tu amiga, me ofrezco árbol, para tu nido". Qué maravilla, señores, es conocer a una mujer que la música le vibre en el cuerpo, así como le vibraba la salsa en nuestras tardes de que "aprendiéramos a bailar".   

Nunca he conocido a nadie que haya tenido una peor decepción amorosa que mi mamá. Y aún con esto, recuerdo nuestras tardes de risas, canciones y películas. Ella dedicó su vida a hacernos felices, a vernos crecer bien, a cuidar nuestros corazones. 

Y como si no fuera ya una perfecta imperfecta, se ha enamorado de los perros a otro nivel, enseñandonos de la ternura, de su capacidad para amar lo indefenso. Lo que más me asombra es la forma en que con ella, como dice su amiga Mercedes, "lo cotidiano se vuelve mágico" 

Hoy, 26 días de las madres celebrados con ella, les hago público este maravilloso ser humano que me crió no sólo para despertar su envidia sino también para que comprendan un poco el motivo de mi admiración. 

Dios me dió a la mejor mamá que había, a la que necesitaba para construir las alas que hoy tengo. Te amo mujer maravillosa, mi Unicornio azul, mi precioso regalo, mi guapísima mamá. Gracias por dedicarte a ser mi mamá y gracias por existir! Te amo valiente, débil, dulce, brava, con atún con arroz o pastel de papa y voy a estar siempre para vos... Te amo a vos porque sos y existís! Felíz día mamita. Te dedico la canción que te canto desde que me la enseñaste! TE AMO! 





Nota al pie: Mi mamá cocina riquísimo! =P

miércoles, 28 de marzo de 2012

Porque vos también merecés un abrazo

Pocas veces en mi vida me he sentido tan sincera como hoy. No hay nada más doloroso que ver una foto de alguien por quien sentís enorme cariño y saber que no podés llamarle porque l@ aplazaste al punto que esa persona ya no siente cariño por vos.

Talvez solo lo superan los ojos de tu madre que ni siquiera está enojada, está decepcionada y altamente preocupada por una verdad que sabe que existe y vos no podés ni contarle.

Dicen que es mal de joven, q es orgullo, que es ese sentimiento de tener el cielo agarrado con las manos... En mi caso, creo que es un hermetismo que no me permite decir o hacer cosas que debería, pero no quisiera.

Es gracioso que lo diga talvez la persona que aboga más por la apertura de los sentimientos, pero he de decir que un ser humano sólo crece cuando es capaz de compartir sus problemas. De dejar de contestar, a quien así lo merece, "todo está bien".

El abismo emocional que se creó en mi interior no me ha separado de las personas falsas... Sino de las que realmente amo. De esa amiga que en poco tiempo se volvió una hermana, de esa hermana que es mi mitad, de esa mamá que es la razón de mi vida y así podría dar una larga lista.

He de decir que es doloroso ser hermético... Doloroso porque en el fondo la gente que importa recibe la peor de las descargas cuando hay una fuga de desesperación... Ninguna -grabátelo bien- ninguna persona es perfecta y mucho menos feliz todo el tiempo y eso no te excluye.

Vivir con un alter ego que insiste en negar la existencia de problemas, denota tu muy triste tendencia a vivir exponiendo solo tu lado soleado... mientras el de la sombra sufre solo tragos amargos y solo.

Denota también que albergás la soberbia, porque quien pretende valerse por si mismo niega el principio esencial de que ningún hombre es solo, que necesitamos de los demás, de los que nos aman y de los que no.... Como siempre lo digo, todo lo que el mundo necesita es amor.

Llenarse la boca de sinceridad suele venir acompañado con anegar los ojos de lágrimas... Pero todo vale si al final del día se es una mejor persona, se es más maduro, se es más transparente y definitivamente más amado.

Aprovecho el momento para darle un abrazo a todos mis amigos, los de verdad, los contados con mi mano.... Gracias por siempre amarme a pesar de mi. A mi maravillosa familia, gracias por ser el conjunto de amor más caótico y por apoyarme mucho más de lo que siempre he merecido.

Y sobre todo, te aconsejo que en ese momento de desesperanza -hayás salido del caparazón o no- le hablés con sinceridad a Dios... La mayor de la ganancia es la paz que eso te va a brindar.

Vos también merecés sentir la tranquilidad que brinda el abrazo de alguien que, de corazón, se preocupa por vos... Merecés hablar al respecto, llorar contándolo y sentirte apoyado de lleno! Tené cuidado con no equivocarte de persona, nada más.

Vos también merecés ser el consolado, el amado, el ayudado y eso no te hace nunca menos persona... si algo, te hace un poco más humano. Vos tenés derecho a ser feliz, a ser pleno y a no ser perfecto.

Una persona que se aleje porque no lo seás nunca mereció ser tu amiga... Tené valentía para pedir perdón al que estuvo cerca y rechazaste tantas veces, porque era el único que podía leer tu corazón.