jueves, 20 de febrero de 2014

Los árboles VIVEN de pie




Cuando salgo de mi casa, en las mañanas, siempre topo con el bellísimo espectáculo de unos árboles que están a la orilla de la calle. Siempre les tomo foto porque a mi hermana, Victoria, le encantan.

Tienen la particularidad de tener las raíces expuestas y eso a ella siempre le ha llamado poderosamente la atención. Exhiben esas raíces con un orgullo terrible, son esas raíces la muestra de todos los años que tienen ahí, creciendo, luchando, es como si se vanagloriaran de lo que hoy les hace ser tan bellos y fuertes. 

 Hoy en la mañana -cuando me alistaba a tomarles una foto para el Whatsappeo mañanero- me puse a pensar que, así como los árboles, nosotros también tenemos raíces así de inmensas. 

Sea bueno o malo lo que recibieron, para estos valientes frutos de la naturaleza esas raíces son su única fortaleza. Es gracias a ESAS raíces que hoy cuentan con el precioso follaje que los adorna en sus copas. 

Y si ellos hubieran decidido que sus raíces eran muy feas, muy amargas, muy tristes? Y si hubieran creído que,porque lloraron mucho para tenerlas,eran incapaces de crecer? 

Cada uno de nosotros es eso, un árbol. Las raíces que tengás ya no importan, lo que importa ahora es con qué has decidido alimentarlas.  Qué decidiste hacer a partir de ellas.

Analicé que lo único necesario en la vida es permitir que el dolor, la alegría, el sufrimiento, las risas, los momentos sean parte de un pasado que nos dá fuerza, que nos impulsa, que nos ayuda a crecer. Como expresó TAN bien en un hermoso poema Francisco Luis Bernárdez, "...Porque después de todo he comprendido que lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado."

Pero es que es eso... El árbol VIVE. El árbol se impulzó a partir de todo eso. Nadie ha visto un árbol con muros y cadenas alrededor de sus raíces sólo porque alguien alguna vez intentó arrancarlo. No. Ellos siguen, libres, abiertos, verdes. Y, por más que una persona se decida una y mil veces a parárseles encima, no van a dejar de crecer. Su fortaleza NO cede.

¿Qué raiz estás alimentando? ¿A qué te estás aferrando? Que eso que hoy te frena sea tu impulso para seguir adelante, para vivir mejor, para madurar, para crecer. No dejés que tu mente se conforme, no dejés que se estanque en un pasado que es eso, ayer. 

Si ayer te lastimaron, ¡crecé más fuerte! Si ayer lastimaste, ¡seguí creciendo! Aprendé del árbol, la única vía que ellos conocen es seguir para arriba. Es imposible morir de pie si se vivió siempre de rodillas. 

 Que tu pasado sea tu impulso, no tu freno. Que la amargura no te gane, no dejés que te pese el alma. Crecélo, sacálo. Sentíte orgulloso de tus raíces porque ellas te hicieron como sos hoy. Que sean tu motor, tu impulso seguir tan fuerte como querés ser. Cuando hayás florecido,te lo vas a agradecer


 
 
 
 

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