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martes, 7 de mayo de 2019

El arte del "Thank you, next"

"La verdad es que me cansé", le dije un día a mi mejor amiga. "Se acabó esta jugadera, no voy a seguir gastando perlas en chanchos. De ahora en adelante, sólo voy a hacerle campo en mi vida a gente que aporte y valga la pena. Y si no pasa, a mi la verdad me gustan mucho los perros, me amo mucho y no me da miedo vivir sola". Y no, no se acabó. 
 
Ahí vinieron un montón más de tropiezos, dolores de corazón y lecciones. Basado en esos tropiezos, me atrevo humildemente a enlistarles 4 lecciones importantes del "thank you, next" por si a alguien más que a mi amiga y a mi le sirven: 

1. Los errores son necesarios: Hay un capítulo de How I Met Your Mother en el que el personaje principal empieza a salir con una muchacha que está, en palabras sencillas, loca. Analizan - durante todo el capítulo - cómo en ese momento esa era justamente la persona que el necesitaba para aprender que era suficiente, para llegar al punto de quiebre al que también yo llegué con mi cuota de locura. 

Los errores son intrínsecos para aprender, muchas veces no sabemos lo que queremos en una pareja e ignoramos que es mejor identificar lo que NO queremos y lo que NO nos calza. 

2. El Thank you, next  Una vez que se ha identificado lo que no se quiere hay que aprender a aplicar un Ariana Grande. Esa canción que nos tocó las fibras  por su alto contenido de empoderamiento, amor propio y empatía hacia la comemierda que significa estar en los lugares incorrectos; hace un llamado a hacer lo que nadie practica  y -de verdad- es el secreto de todo el asunto. 

Hay que aprender a decir adiós. A abandonar, a agradecer y soltar; así, sin drama. La gente tiene derecho a no quererte y vos a no quererlos. La gente tiene derecho a que no seás "el/la indicad@" aún si intentaste convertirte en eso. La gente tiene derecho a no valorar tus "esfuerzos" que muchas veces sólo hacés con la motivación de hacer a la otra persona elegirte. La gente tiene derecho a no elegirte ni para ser el "sabor del mes" y viceversa. 

¿Sabés quién no tiene derecho de hacerte eso? Vos. No tenés derecho a no quererte. No tenés derecho a menospreciarte o cambiar para que alguien te quiera. No tenés derecho a poner tu valor y tu autoestima en manos de otra persona porque no ténes derecho a ponerle tanto peso en los hombros a alguien. No tenés derecho a dejarte menospreciar, pero sobre todas las cosas no tenés derecho a quedarte donde sabés que no es, donde sólo te hacés daño.  Hacéte un "Amig@, date cuenta" vos mismo y despertá a la realidad de que todo lo que represente esfuerzo del malo o te genere inseguridad es donde NO es. Ahí no, "Thank you, next".  

3. No es todo personal Ay, qué difícil. Hay un video de Will Smith que habla de cómo lo que las personas hacen es eso, algo que hacen y de cómo la responsaibilidad para sanarlo es responsabilidad de un@ mism@. 
 
"Gaby, es que usted no entiende lo que significa un engaño. De verdad yo no puedo volver a confiar, por eso le reviso el teléfono", me dijo una amiga en un café refiriéndose a su nueva relación. Ay, bebé...

A mi me "dieron vuelta" con todo el Colegio Señoritas y alrededores, el que yo creía que era mi novio del colegio excepcional. Un exnovio con quien trabajaba, se hizo novio de la que fue mi confidente una semana después de que terminamos. Salí con alguien que me dió un beso en un bar en Escalante un viernes y el lunes supe que vivía con la novia hacía 9 años. ¿Eso me da derecho a vivir revisándole el teléfono y celando a una pareja? Vieran que no. 

Antes de empezar una relación, un@ tiene que estar segur@ que sanó lo que pudo haberle herido en la anterior. No hay derecho de andar cobrando cuentas pasadas a nuevas administraciones. ¿Se imaginan que la vida fuera así? ¿Que en un trabajo nuevo nos cobren los errores por los que nos despidieron en el trabajo anterior? Ah no maes, es que no se puede. Vos sos el/la únic@ encargad@ de lidiar con lo que te pasó. Eso de "yo era muy dulce pero me hicieron daño" es para personas muy débiles y el amor es un regalo y una responsabilidad que sólo se le da a l@s valientes. 

¡A soltar! ¿Vos creés que a mi me dieron vuelta porque me lo merecía? No, no me lo merecía. Pero es lo que pasó. Las personas lastiman, generalmente, porque tampoco han sanado o porque no saben lidiar con algo o bien porque no saben comunicar sus deseos dentro de una situación o relación. Las personas tienen derecho a equivocarse, pero yo no tengo derecho a cobrárselo a los demás ni a mi mism@.  

4. Dejá de cambiarle el final al cuento ¿Alguna vez les ha pasado que conocen a alguien, comienzan a hablar y ya se imaginan a futuro cómo la vida terminó siendo porque conocieron a esa persona? A mi también y honestamente hoy puedo decir: Huí. No tiene nada de romántico cambiarle el final a tu propio cuento sólo por la llegada hipotética del "ser amado". Vos no necesitabas a esa persona para vivir y no debería ser lo que estabas esperando para darle un giro a tu realidad. 

Como dice una frase célebre de Friends with Benefits: “Tu príncipe azul no va a venir a rescatarte a caballo y con un carruaje, eso no es lo que sos. Vos querés a un chico para ser tu compañero. Para enfrentarte al mundo con él. Tenés que actualizar tu cuento de hadas, cariño.” 

Procuráte un futuro tan prometedor que no necesités de esperar que alguien llegue a salvarte de tu propia historia. ¿No te gusta vivir en tu casa? Conseguíte un buen trabajo y andáte a vivir solo. ¿Te encanta viajar? Ahorrá, establecé planes y hasta -si podés- monetizá el hobbie. Pero no cometás incongruencias como hacer planes con alguien que de su vida sólo quiere un matrimonio tradicional e hijos, si tus planes nunca han tenido nada que ver con eso. No tenés derecho de robarle el sueño a esa persona y menos de bajarle la intensidad al tuyo porque querés conformarte. 

Cuando vos te trazás un camino, la gente que llega a tu vida puede hacerlo más chiva e incluso  diversificar ese camino. Pero no lo cambia, de verdad que no. Por favor, no te permitás andar por la vida poniéndole tu hoja en blanco a cualquiera que se aparezca pareciendo un "buen partido". 

Un exnovio de años me terminó diciendome que yo no era material para esposa y que no me veía manejando una casa. Tenía razón. Yo no era ni soy material de esposa porque ese no era mi plan de vida (aunque lo intenté).  Y el tenía derecho a seguir con su vida buscando a quien si cumpliera el estándar que el había trazado para el. 

Yo decidí soltar lo que esa frase me dolió y me marcó, porque me enfrentaba con la realidad de no ser la persona que ese "ex" iba a amar. Pero, ¿sabés? Un día de tantos a esa frase le hice un "thank you, next". Vos también podés, cambiále el cuento, quitále el poder.


 

martes, 4 de abril de 2017

El mejor compa del mundo

Foto por: Luis Alvarado Fotografía.


Mi compa... ¿cómo les explico quién es mi compa? Mi compa ansiaba mi llegada y aún lo hace, es el que me hace reír cuando estoy triste y sabe el punto perfecto hasta el cuál consentirme. Mi compa fue criado conforme a un libro de buenas costumbres y es un caballero como pocos, aunque también se sabe chistes inapropiados buenísimos que cuenta cuando estamos solos y me enseñó a decir "no pasa nada" cuando me caigo.

 Recuerdo dormirme en el regazo de él mientras en su piano emanaba un sonido tan claro como el agua y su pierna marcaba el ritmo pausado y constante que ha definido su vida y la mía. No importa cuánto ruido hubiera, yo siempre escuchaba el quin quin de su son en mi asiento privilegiado. No siempre fuimos los mejores amigos el y yo, pero siempre nos amamos. Nos sacamos de quicio como nadie más sabe hacerlo porque tenemos la misma nariz y el mismo carácter. Y bueno, uno de los dos atributos no es tan bonito.

 Mi compa es bien tenaz, ¡de verdad que se necesita valentía para superar todo lo que el ha superado! Siendo el menor en una familia grande y acostumbrado a una vida excéntrica, la vida le sorprendió con enamoramientos que le salieron caros y amores que no logró corresponder. Enamoradizo y bohemio, ¡mi compa tenía un talento para meterse en problemas! A pesar de todas las bolas curvas que la vida le ha tirado para formarlo, tomó una decisión acertadísima: Antes de conocerme, eligió a la mejor mujer para que fuera mi guía y se postuló para el cargo; aún cuando un día ellos fueran a descubrir que no eran lo mejor para el otro.

 Superó divorcios, separaciones, negocios y malas compañías, pero lo que más le admiro, es cómo se superó a sí mismo a travez de la Ayuda Divina. ¡Qué bien le hizo el amor propio, a mi compa! Con las tonadas de "Cómo Fue", sellamos un pacto de amor inquebrantable y la promesa eterna de nunca dejar de intentarlo. Mi compa es mi compañía de estadios, mi asesor y a veces patrocinador de viajes, mi incansable porrista y hasta un buen ojo para las modas.

 Pero más que eso... Mi compa me enseñó lo que los hombres hacen por amor. Mi papá no estaba listo para ser papá y le costó muchos años estarlo. Ese amor desmedido lo obligó a nunca dejar de trabajar en sí mismo y sé que desde el día que cada una abrió los ojos su felicidad estaba atada a mi hermana y a mi. Nosotros no somos uno de esos cuadros de la familia feliz con un perro, pero sí somos una inspiradora historia de amor. Mi papá decidió ser el mejor papá y el mejor compa del mundo al convertirse en la mejor versión de si mismo. Dejando de lado la cómoda gratificación instantánea, luchó por conseguir sus títulos universitarios y llegar a su edad dorada como un empresario exitoso. Siempre ha sido muy inteligente.

 Con su amor, mi hermana y yo logramos sanar muchos aspectos de ese tiempo en el que "no éramos amigos" y nos convertimos en mejores personas. Mi papá superó todo aquello que le impedía crecer y nos cosió alas a mi hermana y a mi mientras lo hizo. Con las alas, mi hermana y yo también desarrollamos un instinto para leer su lenguaje de amor y a ver dónde estaban los esfuerzos. ¡Papi nos enseñó que el amor se demuestra en todo!

 Talvez la historia no estaría completa sin decir qué tanto amor nos profesa: Papi nos canta, nos llama, nos escribe, nos busca y nos anhela. ¡Es el romance más idílico! Nos da cocazos, nos hace cariño, nos abraza, nos jala las maletas, nos abre las puertas y nos prepara pancakes. Y también, nos impulsa, nos quita los frenos y nos abre los ojos -a veces, a la fuerza- para que logremos ser las mejores versiones de nosotras mismas. Papi nos ha enseñado -junto con mi mamá- que lo que se ama se forja para que sea cada día mejor y que, a veces, el proceso duele. Hoy, en la víspera de sus 57 años, no puedo más que admirar y agradecer públicamente la bendición de quien es mi papá. E instar a todos los papás del mundo a amar siempre a sus hijas, a no rendirse. Las historias de amor entre padres e hijas no acaban nunca, ¡no se rindan! Todos los días se puede crecer, todos los días se puede transformar un llanto en una risa y no todos los papás que se van de la casa tienen que ser "malos papás". Si lo intentan y lo logran, puede que un día se den cuenta que ustedes son para ellas el mejor compa del mundo. ¡Feliz cumpleaños, papá!

sábado, 30 de julio de 2016

Y si hacemos un muñeco?

"Mama, es que ud es puro Anna!" "Ay mire a Gabrielita, qué terrible! Ahí va a decirle a la hermana que pueden arreglar todo y la otra tratando de pensar" "Y si hacemos un muñeco? Mama... qué seguía? Ay Dilciaaaaaa, ven vamos a jugar, ya no te puedo ver jamás hermana sal parece que no estás! -Ella se unía- Solíamos ser amigas y ya no más, no entiendo lo que pasó! Y si hacemos un muñeco? No tiene que ser un muñeco!" -se reía y decía awwwww-

Como todos los años, quise escribir un post en mi cumpleaños. Me tomó un poco más de tiempo porque pensé cada palabra, cada detalle. Vimos Frozen juntas la primera vez y lloramos abrazadas, nos reímos de las similitudes con Elsa y Anna,nos maravillamos conociendo a Olaf.

Hace unos días, una de mis hermanas (1 biológica, 4 por crianza) me dió la lección más grande que alguien pueda haberme dado jamás sobre el amor. Aprendí que el amor de verdad es estar, es asistir, es dejar ir a pesar del dolor insportable sólo por no ver sufrir a la otra persona. Aprendí que el amor de verdad es celebrar que alguien vaya al cielo y entre a la presencia de Dios antes que uno. 

Muchas veces fuimos a la Iglesia juntas y tuvo siempre esta forma particular de adorar a Dios que deleitaba a quien la veía. Como todas las hermanas, algunas veces peleamos; pero el amor nos ganó siempre. Aprendimos que no importaba lo que pasara, nos iba unir siempre. 

Me enseñó que amar a una persona es pensar "cómo le gustaría a ella que yo manejara esto?" y derrotar mi Anna interna para poder ser la persona que ella necesitaba en el momento en el que me necesitaba.

Hoy entiendo que la película no fue solo una diversión sino una gran lección y que, junto con Intensamente, nos enseñó mucho de nuestra relación y de nosotras mismas. Yo soy intensa y apasionada, ella correcta y dulce. Yo soy el huracán y ella esa calma que queda justo después... Esa paz, ese silencio, esa mesura. 

Con su ejemplo me enseñó siempre a reír, a decirle Roar a las circustancias más difíciles y al final de su vida en la tierra me enseñó que el amor transforma. Que apacigua los huracanes, que calma las intensidades y que convierte a Anna en una mujer comprensiva, atinada y respetuosa. En una mujer que pensó, en todo momento si a ella le gustaría el manejo de la situación y basado en eso tomó sus decisiones. 

Me enseñó a hoy pensar "Qué haría Chichi?", como le decíamos de cariño. No importa dónde esté, tampoco importa si la veo o no. Ella vive en mi corazón y yo en el de ella. El amor no pasa, no se desvanece: El amor no muere. Y en este cumpleaños, sé que ella hubiera querido -como siempre gustaba celebrar las fechas especiales- que nos reuniéramos a celebrar la vida, a celebrar un año más. 

Sé que en medio de las risas nos perdona las lágrimas que nos brotan de la humanidad que aún no comprende que perderla en la tierra es un regalo de Dios. Que hoy más que nunca debemos alabarle y agradecerle por recibir a la modosita de las princesas, a nuestra fuerte, atinada y valiente Dilcia. 

Gracias mi preciosa por enseñarme lo que el amor significa. Porque a través de vos entendí que el amor realmente no es egoísta, que el amor realmente es servicial... A celebrar la vida, a estar y valorar, a compartir dolores y alegrías, a hacerse cargo y a nunca abandonar. Es el mejor regalo que estos 28 me pudieron dejar!


1 Corintios 13

7. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8. El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá;
9. porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.


miércoles, 29 de julio de 2015

"To me, you`re perfect" (Para mi, sos perfecta)



Tengo la necia costumbre de escribir en mis cumpleaños. Isabel Allende lo hace en el aniversario de la hija que perdió y yo en el aniversario del año que gano. Eso no tiene mucha importancia pero me gusta generarme mis propios grados de separación con una de mis más admiradas escritoras. 

Hay pocas escenas de película que me hayan conmovido más que aquella de Love Actually en la que el mejor amigo del esposo de Keira Knightley le dice que "para el, ella es perfecta". ¿Ya se acordaron? ¿Ya hicieron "awwwww si, qué linda"? Ok, sigamos. 

Este año ha sido de retos, de muchísimo crecimiento personal, profesional y humano. De sentarme indio en estadios, de escribir crónicas, de hacer entrevistas que jugadores compartieron en sus redes, de aprender lo que significa patear una bola en el Real Atenea, perder amigas de años, ganar amigos de siempre y muchas, muchas otras cosas. 

Cambié mi trabajo más estable por uno en el que "ganaba más" y sólo así aprendí que a veces ganar más no es lo más indispensable. Con todos esos cambios, esas glorias, esos milestones  me vi siempre felicitando a mi mente y despreciando mi cuerpo. 

Ahora sí, vamos a entrar en materia. Hace no mucho tiempo me caí, en lo que aseguro fue la inspiración para un episodio de "los caballeros las prefieren brutas", y me lesioné un tobillo. Desde ese día, no sólo aumentó mi peso sino también mi enojo por lo que cada día veía en el espejo. Tardé muchos meses, podría decir que años, en volver a caminar bien. Pero eso no me importaba porque había subido de peso y, por lo tanto, yo ya no era yo.

Mi peor miedo, lo crean superficial o no, era ser gorda. De verdad se los digo. Ahí a la parcita de que se mueran los papás, Matilda, morirme sin haber dado suficiente amor al mundo o nunca involucrarme en la lucha por la educación de las mujeres, estaba tercamente un pensamiento que se encendía cada vez que me subía en una pesa. 

En el cole, era capaz de comer manzanas, agua y sodas durante todo un día sólo para mantenerme "delgada". En la U, tomaba agua y comía piña deshidratada hasta verme como quería verme, provocandome llagas en el duodeno, colitis, grastritis y -junto a unos episodios de estrés y/o carácter- varias gastroenteritis que a hoy me siguen pasando la factura. Cuando el sobrepeso llegó a mi vida, cuando la aguja de la pesa subió de 80kg, me deprimí. Y nunca me lo había confesado. 

Ese día perdí mi valor, completo. No importa lo que hiciera, cómo me proyectara o lo que le externara al mundo, la cosa es que si yo no estaba flaca ¡no era nadie!. Mis familia, mis amigas e incluso mis amigos empezaron a hacerme "notar" que estaba "más gordita". Si, yo también escuché por años esa frase de "tratá de comer mejor", "se te ven más apretadillos los pantalones", "diay pero ese tobillo le impide hacer de TODO? Es que es urgente que haga algo de ejercicio". 

Por años, traté desesperadamente de darme ese valor a través de alguien más. Como si fuera una búsqueda de tesoros pasé muchos años esperando halagos de novio, familiares, amigos, amigas y -ya en la época de soltería- de muchachos X que se acercaron en el camino. Esos halagos eran el carbón que ocupaba mi motor para producir un poco de calor, sólo esperando a que mi autoestima viniera a tirarle un balde de agua helada que dijera; "¡Por supuesto que te iba dejar, si sos gorda! ¡Por supuesto que no te iban a dar ese trabajo, si sos gorda! ¡Por supuesto que no te va amar!, ¿es que no te has visto en un espejo?". 

Fueron unos larguísimos 5 años. De perder, de llorar, de sentirme abandonada, traicionada y temerosa porque yo, por más inteligente que fuera, había perdido el valor desde aquella cita con la escala. Altanera y orgullosa, cual Bikina, iba convenciendo al mundo de que todo el dolor era pasajero y que no me importaba que me hirieran, iba convenciendo a quien me hizo daño de que "era mejor persona que eso" y podía perdonar al punto de hasta ser "amiga" de quien me hizo daño, iba convenciendo de que me amaran. De que, por favor, me amaran. Conocí muchachos que me consideraban perfecta pero, como yo, no me creían "suficiente" como para presentarme ante sus amigos porque físicamente yo no cumplía su estándar. No, nunca me lo dijeron pero lo se porque ambos después sufrieron con una "flaca". Conocí personas que me veían en la calle de arriba abajo y descubrí que desde el primer kilo extra de peso, en la calle para ofenderte te gritan "gorda estúpida", "gorda X", "gorda Y" cuando vas manejando. Sin saberlo, me hacían daño a propósito desde afuera, como si el castigo interno ya no fuera suficiente. 

Entonces, me despidieron, Tengo poco más de un mes de estar sola conmigo, de inspeccionarme las heridas, de cantarme las verdades y escuchar por primera vez a mi familia decirme su percepción. No, no ha sido nada fácil. Pero un día, me paré frente al espejo sin ropa y lejos de llorar, me sonreí. Acepté esa pancita, acepté las "llantillas", acepté mis muslos antes perfilados, acepté mis ojeras de Maruja. Me acepté. Y finalmente, me vi como Dios quiso que me viera. 

Me puse un jeans y una blusa y ya no me decía "chancha" en la cabeza. Empecé a erguir mi caminar. Empecé a levantar la cabeza y a decirle al mundo que aquí iba Gabriela Cantero, una mujer que hoy sabe qué quiere y para dónde va. Ese día, acepté que nunca me iba a ver como una modelo pero que, por AMOR a mi cuerpo y mi salud, iba hacer un régimen que ofrece Bienestar Holístico Costa Rica (Si, es de mi hermana y si, se los recomiendo a todos). 

De ese día a hoy he bajado 6 kilos, la cara se me ve más perfilada, tengo menos panza y las piernas van acomodándose. Pero no me amo más por eso. Me amo, porque al fin puedo decirme que para mí YO SOY PERFECTA. Por fin entendí qué me hizo llorar con tanto ahínco ese 24 de diciembre cuando veía Love Actually por primera vez: A mi nadie me lo había dicho. Y un día, decidí decírmelo yo. 

Con la reconstrucción del autoestima vienen una serie de decisiones peligrosas sólo para quienes en algún momento se habían aprovechado de la falta de la misma: Ya no soporto las faltas de respeto, confronto las ofensas, aborrezco los chismes y no me daría por menos en una relación por "sentirme amada" o al menos deseada un ratito. Yo soy ese príncipe azul que un día soñé. Soy yo, es mi aceptación de mí ese amor que tanto estaba esperando. Hoy que entiendo cuánto valgo frente a Dios no tengo miedo de buscar una beca, aplicar a un trabajo o dar mi opinión. El perfecto amor echa afuera todo temor, dicen la Biblia y mi madre. 

Muchachas, las invito a encontrar ese amor por ustedes. Enciérrense, busquen tiempo con ustedes, oren. Sólo el conocimiento de uno mismo lo puede salvar de las convenciones sociales. Ya no me importa estar soltera porque no estoy sola. Estoy conmigo. Y si de Dios es voluntad que algún día no lo esté, el hombre que yo ame va ser un valiente, porque no me voy a conformar con menos que eso. Y es hasta este momento que puedo agradecerle al Creador a mi familia, a mis amigos, mis decisiones maduras. Cada gesto, cada movimiento y cada dia vivido: To me, I`m perfect. ¡Bienvenidos 28!

Posdata: Les dejo la canción que me ha acompañado estos 28 años y la que me he cantado con especial dedicación en este proceso. 




martes, 16 de junio de 2015

La guerrera de la Casa 11R

Durante el curso de mi vida, he conocido montones de muchachas sumamente capaces que han tenido que dejar o dejado por gusto sus sueños en aras de encajar en lo que parece ser una tradición familiar. Una suerte de cartas que se tiró antes de su nacimiento y que poco a poco ellas van cumpliendo como si la vida fuera una montaña rusa de un sólo carril. Y después está ella. Si, ésa que teniendo todo en contra rompió el molde. Ésa que decidió ser el salmón en medio de muchos peces, ésa que pasaba pegada a los libros y se sintió realizada el día que la aceptaron en la universidad que escogió.

La que siempre cuenta los pases 2 veces para estar segura de que le alcanza y siempre trae la merienda de la casa, ¿por qué? Porque ahorra. ¿Por qué ahorra? Porque trabaja para ganarse el dinero para pagar esa carrera. La que siempre anda un montón de bolsos y a veces no tiene tiempo para vacilar después de clases.

La que entendió el valor de la diferencia que hacen esos 15 minutos antes en la oficina, la que lloró y sufrió, la que luchó pero lo logró. Mi vida, mi título, mis aspiraciones y mis metas son producto de una mujer que rompió el molde: Mi mamá.

En la casa de abuela, mis tías chineaban a sus primeros hijos a los 15-16 años. Dejaban el colegio o se veían obligadas a dejarlos para asumir sus nuevos roles como madre o esposa. Mi mamá salió del colegio y entró a Derecho en la Universidad de Costa Rica, trabajó para pagarse sus estudios y ayudar a sus muy, muy esforzados papás.

En medio de muchas limitaciones pero sobre todo de muchos ejemplos, ella rompió el molde. Cuando tenía 21 años se casó esperando el primer motor de su vida y la indiscutible alegría de mi casa, mi hermana Victoria. Dejó la Universidad pero no se conformó con su trabajo en el INS, decidió hacer los exámenes para ser Agente de Seguros (ganándolos con excelencia) y por ahí en algún álbum conservamos la foto del día en que se graduó con una gran sonrisa que la ha caracterizado durante tantos años.

A los 27 llegué yo a unirme a la familia y 5 años después, la relación de mis papás se quebrantó llevándonos a Mami, a Vicky y a mi a vivir en la casa donde conservamos los mejores recuerdos, allá en el Sur de la capital. En el sillón gris lloramos a mi papá, las 3 juntas apiñadas y fue también testigo del primer intento de  mi hermana Victoria por planchar una camisa fuera del aplanchador, de nuestro primer árbol de Navidad solitas que siempre -hasta el día de hoy- recuerda a mi abuelo con el adorno del saxofón.

Fue donde tuvimos guardada la cera de nuestro primer carro durante meses hasta que su cochera fue techo de ese Datsun 120Y blanco, así nos enseñó Mami que la fe es llamar las cosas que no son como si fueran. Fue testigo de nuestras crisis financieras, de nuestros primeros paseos y de las graduaciones de la escuela. Todo eso, con Mami al frente, insegura de que pasos tomar pero teniendo siempre a Dios como su bandera y protección.

La misma casa alojó mi quinceaños y vió a mi mamá, por años, llegar a las 4pm de su trabajo en un Ministerio; tomarse un café y salir a las 5.30pm en ese mismo carro blanco a su trabajo en RadioMensajes hasta las 12mn. En su comedor sostuvimos la conversación en la que nos anunció, estando yo en 9no año, que iba a dejar su segundo trabajo para volver a la Universidad y terminar Derecho.

Por esos años mi hermana se casó, se fue de la casa y quedamos Mami y yo en lo que ya era nuestra fortaleza. Nunca vi a mi mamá llegar a la casa con menos de un 90 en sus notas, llevando bloques completos casi todos los cuatrimestres y varias veces fuí a grabarle las clases porque su trabajo le impedía asistir. Es imposible olvidar esas interminables horas en la mesa de la cocina escuchando clases de constitucional, agrario, penal y sobre todo derecho de familia; un favorito familiar. Por esas tardes y noches de estudio en conjunto es que siempre vacilo con ser un 1/4 abogada.

El mejor regalo que mi mamá me ha dado en la vida fue graduarse estando yo en 5to año de colegio. Su cara agotada de tantísimo esfuerzo fue remplazada por siempre con esa que nos sonrió desde la tarima del Colegio de Abogados con lágrimas en sus ojos; las mismas que con amor me dijeron "Te amo" ese 23 de Diciembre del 2004 cuando le entregaba mi título de secundaria.

Para ese entonces el carro ya era rojo, vivíamos en la misma Casa 11R y tuvimos un nuevo inquilino tras la llegada un año después del esposo de mi mamá a la casa. Gracias a eso, mi hermana y yo aprendimos desde muy pequeñas que la lucha por los sueños empieza en primer grado de la escuela, que llorar es limpiar el alma y que siempre, SIEMPRE se puede cambiar el curso de una historia.

Hoy les escribo desde una casa hermosa que mi mamá pudo comprar con su trabajo como Abogada en la Oficina de Género del Ministerio de Seguridad Pública, les escribo siendo Periodista porque nunca me faltaron pases, libros ni techo ni comida. Mi mamá NUNCA ha dejado de creer en mi.

Es talvez la historia de admiración más profunda que voy a contar jamás, el orgullo siempre me hace un nudo en la garganta porque es ella la mujer más valiente que conozco además de ser sin duda la más inteligente. Me enseño que las mujeres, si decidimos no conformarnos con esa terrible suerte echada que se nos impone generacionalmente, podemos utilizar la educación como una palanca no sólo de conocimiento sino también para trazarnos metas y lo más importante: Me enseñó que llega un momento en el que el "destino" nos lo forjamos con una decisión valiente.

Esas mujeres que rompen el molde no sólo se procuran un mejor futuro para sí mismas sino que cambian la visión de sus generaciones futuras. Mis primos hermanos (más hermanos que primos) y yo somos testigos de eso. En nuestra generación ha habido más profesionales y emprendedores que en muchos, muchos años de historia familiar. Todo por un decisión diferente, por un cambio, por un esfuerzo. Gracias a mi guerrera favorita, la de la Casa 11R por haber creído en sus sueños y haberse impulsado con 2 pares de ojitos verdes. ¡Gracias por haberme dado un futuro TAN diferente! A mis mujeres, a mis amigas, a mis guerreras:  No paremos, no descansemos... Las mujeres PODEMOS cambiar el mundo.