jueves, 5 de febrero de 2015

Caso del niño de Los Chiles: Mi mamá pudo haberme salvado la vida

¿Ustedes han escuchado un bebé llorando? Estoy segura que más de una madre puede, con ésa simple pregunta, remontarse a una dolorosísima migraña  producida por un menor dentando o dejando "la chupeta". Yo he escuchado a los hijos de mis amigas llorando porque se le golpean una pierna o un brazo, jugando, y su dolor siempre ha logrado llegar al fondo de mi ternura.

Siempre que toco éste punto pienso en cuando mi prima Vivian lloraba. Con sus hermosos ojotes cafés, salían lágrimas grandes y perfectas -cual muñequita de animé- que conmovían hasta el más duro de los corazones. 

AQUÍ YA NO HAY HUMANOS  Durante dos meses, los vecinos de Los Chiles escucharon al pequeñito llorando. Gritando. Sufriendo.Esos que fueron testigos para los periodistas de la Nación, debieron ser denunciantes ante el PANI, Costa Rica se deshumanizó.

Por "no ser metiches" no nos metemos en el llanto desesperado de un niño, en ésos días en los que el esposo de la vecina se mete unos whiskytos y le da "sopa de muñeca", no nos metemos cuando vemos niños abandonando escuelas para ayudar a sus casas y ciertamente no nos metemos cuando vemos a un hombre mayor cual zorro en gallinero con muchachas de colegio. 

Lo más preocupante es el motivo: No es por no meternos en la vida de los demás, es porque no nos importa. Es porque no nos afecta personalmente. A mi que me importa si el vecino patea al chiquillo, al perro, a la esposa... ¡Ayyyyy pero que me patee el carro y verá! 

No es que tengamos más conciencia con los animales, es que es más fácil. Es mucho más fácil defender perros que niños porque el agresor del perro no lo parió, pero la mamá si. Y "cada quien cría como quiere", ¿verdad? Entonces, es como si todos los vecinos de ése pequeño angelito hubieran metido las agujas en su cuerpo. Se lo repito: Agujas. En el cuerpo. Ocho. Dos años. 

La agresión infantil ha dado un aumento estrepitoso en los últimos años. Nos hemos indignado por muchos de ellos, hacemos escarnio público, "maldita", "que les hagan lo mismo", "las mujeres así no merecen tener hijos". Señores, es que en principio no estamos hablando de una mujer. 

El problema va mucho más allá de un "desnaturalizada", "mala madre", "asesina". 

EL EFECTO MUJER El movimiento The Girl Effect explica cómo una niña a los 12 años está en la edad precisa para ser rescatada. ¿Rescatada de qué? De su entorno, de la ignorancia, de la mala educación y de la agresión. 

La madre del bebé de 2 años y medio tiene 16 años. Las matemáticas no le están fallando, por más que le sorprendan: Ella tenía 13 años y medio cuando se convirtió en madre de un pequeño. Huyendo de un agresor, vino a Costa Rica en condición ilegal. Sola, con un hijo, sin un cinco y sin educación alguna que le permita discernir qué hacer con su vida. 

A los 15 años se embaraza de un segundo agresor. Se presume violación, según declaró el INAMU. ¿Es que las mujeres para que sirven si no es para montarlas como a un animal y satisfacerse de ellas? Violación o no, un niño de 3 meses venía también en su espalda. 

El agresor la rastreó y la encontró. Vive con ella, tortura a su hijo para "que se haga hombre" porque "a mí mi papá me crió así y véame hoy, todo un hombre de familia". Los vecinos, los que escuchamos, los que si sabemos que podemos denunciar y no estamos aterrados no ayudamos. 

El niño se muere y la madre se da cuenta, probablemente, de que revive la vida de su madre o su abuela, de su amiguita de barrio o su prima. Porque en los círculos de agresión se pierden hijos, se pierden madres, padres y la vida misma. 

No me malentiendan, no creo que nada de éso justifique la también deshumanización de una mujer que ve a su hijo lleno de moretes y el instinto no la mueve a levantar un cuchillo contra el agresor mientras duerme. No lo entiendo yo tampoco. Porque, seamos francos, si hubiera  acudido a las autoridades los 3 estarían muertos y serían estadística de un crimen "pasional", porque "ninguna malnacida me va decir que no puedo entrar a mi casa"

Es mucho el contexto y muchas las cosas que podemos lamentar hoy. Mi capacidad aún no me permite entender cómo  los humanos nos encargamos de sembrar tantísima maldad en el mundo, de forma que traigamos a un niño de 2 años sólo a sufrir. 

Si el nos pudiera hablar hoy, ¿qué nos diría? ¡Sálvenme, cuídenme, llamen a la policía! Sean metiches porque yo hoy estoy muerto porque alguien no lo fue. Involúcrense porque las mujeres agredidas el círculo de violencia en el que me incluyeron les parece normal. Amen a los niños de la calle como aman a ése que hoy abrazan, a los sobrinos, a los primitos. Y, por favor, eduquen a sus mujeres. Ellas pueden cambiar el mundo. Mi mamá pudo haberme salvado la vida. Yo pude haber sido el Einstein del futuro. 

Los invito a ver éste video: The Girl Effect: El reloj

2 comentarios:

  1. Muy bien descrita esta lamentable situación, estoy totalmente de acuerdo! Cuántas familias, cuántas vidas se pueden salvar si la indiferencia no fuera la actitud común ante la mayoría de situaciones en la vida.

    El ciclo de la agresión puede causar temor a la mujer y esto la lleva a denunciar, pero cuántas persas más hay alrededor de esta situación que con una denuncia pueden cerrar un ciclo que puede arruinar una larga cadena de vidas.

    ¨Complicarse la vida por otro no vale la pena¨ - entonces no vale la pena salir de la propia zona de confort para que un niño o una niña tengan una vida digna??

    Siguiendo tu comentario: ¡Por favor seamos metiches, pero metiches que toman acciones!

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