sábado, 30 de julio de 2016

Y si hacemos un muñeco?

"Mama, es que ud es puro Anna!" "Ay mire a Gabrielita, qué terrible! Ahí va a decirle a la hermana que pueden arreglar todo y la otra tratando de pensar" "Y si hacemos un muñeco? Mama... qué seguía? Ay Dilciaaaaaa, ven vamos a jugar, ya no te puedo ver jamás hermana sal parece que no estás! -Ella se unía- Solíamos ser amigas y ya no más, no entiendo lo que pasó! Y si hacemos un muñeco? No tiene que ser un muñeco!" -se reía y decía awwwww-

Como todos los años, quise escribir un post en mi cumpleaños. Me tomó un poco más de tiempo porque pensé cada palabra, cada detalle. Vimos Frozen juntas la primera vez y lloramos abrazadas, nos reímos de las similitudes con Elsa y Anna,nos maravillamos conociendo a Olaf.

Hace unos días, una de mis hermanas (1 biológica, 4 por crianza) me dió la lección más grande que alguien pueda haberme dado jamás sobre el amor. Aprendí que el amor de verdad es estar, es asistir, es dejar ir a pesar del dolor insportable sólo por no ver sufrir a la otra persona. Aprendí que el amor de verdad es celebrar que alguien vaya al cielo y entre a la presencia de Dios antes que uno. 

Muchas veces fuimos a la Iglesia juntas y tuvo siempre esta forma particular de adorar a Dios que deleitaba a quien la veía. Como todas las hermanas, algunas veces peleamos; pero el amor nos ganó siempre. Aprendimos que no importaba lo que pasara, nos iba unir siempre. 

Me enseñó que amar a una persona es pensar "cómo le gustaría a ella que yo manejara esto?" y derrotar mi Anna interna para poder ser la persona que ella necesitaba en el momento en el que me necesitaba.

Hoy entiendo que la película no fue solo una diversión sino una gran lección y que, junto con Intensamente, nos enseñó mucho de nuestra relación y de nosotras mismas. Yo soy intensa y apasionada, ella correcta y dulce. Yo soy el huracán y ella esa calma que queda justo después... Esa paz, ese silencio, esa mesura. 

Con su ejemplo me enseñó siempre a reír, a decirle Roar a las circustancias más difíciles y al final de su vida en la tierra me enseñó que el amor transforma. Que apacigua los huracanes, que calma las intensidades y que convierte a Anna en una mujer comprensiva, atinada y respetuosa. En una mujer que pensó, en todo momento si a ella le gustaría el manejo de la situación y basado en eso tomó sus decisiones. 

Me enseñó a hoy pensar "Qué haría Chichi?", como le decíamos de cariño. No importa dónde esté, tampoco importa si la veo o no. Ella vive en mi corazón y yo en el de ella. El amor no pasa, no se desvanece: El amor no muere. Y en este cumpleaños, sé que ella hubiera querido -como siempre gustaba celebrar las fechas especiales- que nos reuniéramos a celebrar la vida, a celebrar un año más. 

Sé que en medio de las risas nos perdona las lágrimas que nos brotan de la humanidad que aún no comprende que perderla en la tierra es un regalo de Dios. Que hoy más que nunca debemos alabarle y agradecerle por recibir a la modosita de las princesas, a nuestra fuerte, atinada y valiente Dilcia. 

Gracias mi preciosa por enseñarme lo que el amor significa. Porque a través de vos entendí que el amor realmente no es egoísta, que el amor realmente es servicial... A celebrar la vida, a estar y valorar, a compartir dolores y alegrías, a hacerse cargo y a nunca abandonar. Es el mejor regalo que estos 28 me pudieron dejar!


1 Corintios 13

7. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8. El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá;
9. porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.


domingo, 22 de mayo de 2016

5 lecciones inevitables de "Entonces Nosotros"

El jueves pasado nos fuimos para una proyección especial de Cine Noctámbulo en el Magaly. Nos recibió la majestuosidad de un cine antiguo y un saludo muy caluroso del director de la película a proyectarse: Entonces Nosotros. Hernán Jiménez  se detuvo a saludar invitado por invitado -hasta de beso en el cachete- y tuvo la maravillosa experiencia de ver como una sala de cine se llenaba para ver su reciente estreno. 

La película es genial, para los que hemos sido seguidores de los monólogos de Hernán Jiménez (sobre todo del más personal, ¡Así quien no!) entendemos que Diego -el personaje principal- tiene muchísimo en común con el actor que lo interpreta -sobre todo por el repelente y Terror en la Jungla- y me queda la pregunta en el aire de  cuánto de la historia personal de Hernán Jiménez hay en Entonces Nosotros. 

Escuché decir a un par de chicas afuera del cine que la trama era "predecible", y bueno, es que es bastante obvio lo que puede pasar en una relación en la que sólo uno de los dos está enamorado. A partir de aquí les digo: Vayan a verla. Si no han ido, ¡no sigan leyendo!. Para los que ya la vimos, hay 5 lecciones que nos deja Entonces Nosotros y son por las que -probablemente- se me puso la piel de gallina unas 300 veces. 

1. Cuando el amor se intenta de más, se pierde la dignidad. Ay chiquillos, ¡qué cosa más terrible ver a ese hombre tomarse una droga por "despecho"! Cuando estaba ahí todo vomitado y habiendo perdido la entrevista de su vida aún sin saberlo, se ve a Diego en lo que yo considero el indicador de que uno intentó demasiado en una relación: la pérdida de dignidad. Cuando se está en una relación en la que el amor falta, casi siempre al final, se corre el riesgo de hacer cosas como las que Diego hizo por "encajar" en la idea de diversión de Sofía. Es deprimente de ver porque todos los que hemos salido de algún tipo de relación así, hemos pasado por una verguenza proporcional; pero es una lección para los que no. Tomen nota! 

2. Cambiar por alguien no es amar a alguien. Sofía tenía toda una identidad secreta de la que Diego no estaba ni siquiera enterado. Con él, era la muchacha que se quedaba jugando Scrabble en la playa; sin él era toda una aventurera/party animal que disfrutaba de todo aquello que Diego odiaba o había superado. Es normal que una persona tenga un estilo de vida más "suave" en el momento en el que empieza una relación, pero no es normal que renuncie a sí misma. Es de esas películas que están hechas para abrirnos los ojos y entender que si alguien renuncia a sí mismo por una relación, tarde o temprano, culpa a esa relación de su vida aburrida y regresa -en cuanto haya una lloviznita en el paraíso- a lo que conoce. 

3. En los roadtrips se conoce a la gente.  Si ustedes quieren conocer realmente a una persona, paseen con ella. Descubran lugares, salgan, canten a todo volumen las canciones que se sepan y descubran los placeres culposos de la otra persona con respecto a gustos musicales. Hablen, hablen mucho! Porque créanme, nada le permite más conocer a su significante otro y a sus valores que cuando se quedan sin zapato en media playa desierta, cuando se quedan sin parabrisas tras un fiasco de fiesta o -en mi caso- cuando se les estalla una llanta en un restaurante en Puntarenas a las 9pm. 

4. No venda lo que no tiene. Al principio de la película, Sofía explica como Diego solía hacerla sentir y ser con ella al principio de la relación. Mi mamá siempre me ha dicho "no haga nada de novia que no esté dispuesta a hacer de casada" y me parece de las lecciones más ciertas y correctas. En una relación, vos tenés que ser vos porque el día de mañana vivís con alguien y esa persona encuentra que no te gustaba cocinar, ni jugar play con el, ni ser el primero en leer cualquier cosa que ella escribiera, etc. Si no les gusta jugar fútbol, no lo jueguen. Pueden intentarlo, pero si no les gusta no se fuercen por alguien. Y no venda amor, admiración, pasión y cariño si no está dispuesto a darlos hasta el día que la relación termine. Todos tenemos malos días, incluso malas semanas, pero la otra parte de esta lección es que el amor se cuida. Nada más rico que compartir la vida con una persona que sabemos que vive perfectamente sin nosotros pero que nos elige todas las mañanas. 

5. Costa Rica, ¡WOW!  La cuota más grande que me deja Entonces Nosotros con Hernán Jiménez, es el agradecimiento por resaltar lo hermosa que es nuestra Tiquicia. En "El Regreso" presentaba una cara de nuestro país un poco frustrante y burocrática -igual a Costa Rica yo siempre la veo linda- pero con "Entonces Nosotros" la verdadera protagonista es la belleza de este bendito pedacito centroamericano y su estrella: Santa Teresa. Se los prometo que, si están en una relación, no va haber nadie que quiera repetir la historia de Diego y Sofía pero sin excepción van a querer repetir "el ride". Se van a enamorar de lo que ven y -como yo- van a empezar a planear su viaje (eso si, en 4x4) a estas hermosas playas de la Península de Nicoya.



A mi de verdad me encantó la película y el esfuerzo de Hernán Jiménez por hacer una buena producción nacional. A ustedes ¿cómo les fue? ¿Qué fue lo que más les gustó? Si lo quieren compartir, pueden ponerlo en los comentarios! :) Y si no les gustó del todo, también!

miércoles, 16 de marzo de 2016

Perdón por alentarla, Tocola.

Cuando estaba pequeña -según los recuerdos de mi madre- siempre veían las fábulas y los programas de Canal 13, nunca se me ocurrió escaparme de la escuela o del colegio y siempre me pareció que fumar era un vicio tan aburrido como tonto. Se puede decir que he sido, en promedio, una "chiquilla buena". 

Cuando estaba en 8vo de colegio, mis amigas de aquel entonces fumaban marihuana. Creo que de un grupo de 10-12, una o dos nunca consumimos. Yo estuve en fiestas donde me ofrecieron, la repartieron y la fumaron delante mío. Me he encontrado en ese mismo escenario en muchos momentos de mi vida sin sentirme tentada ni una sola vez, para mi suerte, y con la capacidad -sepa Judas de donde- de no juzgar a mi interlocutor por pensar o escoger algo distinto. 

Pienso que en aquel momento en el que tuve que tomar decisiones tan importantes sólo tenía 14 años, 4 años más que la hermanita de mi novio que aún tiene platos de la princesita Sofía y se le permite andar dos colitas en público (y se ve divina). De aquellos años, aún me entero de alguno de nuestros amigos "grandes" (los muchachos del grupo eran significativamente mayores) que nunca logró salir de ese mundo en el que la marihuana fue la puerta para que se introdujeran a un mundo de drogas más duras, carencias y hasta robos. 

Según las estadísticas del IAFA  acerca del uso de la marihuana en Costa Rica, en 1990 el consumo de esta droga empezaba a los 19 años y para el 2010 ya se promediaba a la edad de 16 años. En el 2011, pagamos la atención de 2.324 personas con transtornos mentales por consumo de marihuana en hospitales públicos y en ese mismo año el "costo económico del consumo de sustancias psicoactivas en Costa Rica  representó $551.095.458,51(quinientos cincuenta y un millones noventa y cinco mil cuatrocientos cincuenta y ocho con 51/100 dólares americanos), para un costo per-cápita de $120,01 (ciento veinte con 01/100 dólares americanos), y equivalente a un 1,36% del Producto Interno Bruto" según un análisis económico de la misma entidad. 

Mi problema con "La Tocola" no es ella, ni lo que representa. En efecto es un personaje ficticio porque la mayoría de mis amigos no usaba ese lenguaje populacho ni ese acento combinado con ademanes que nos hace creer que todo aquel adicto o consumidor de marihuana es "ratica". He visto gente consumir marihuana haciendo "puesto" de lo que los papás le daban en el cole y gente de muchísima plata que la consume, sin tanta payasada en ambos casos. 

Mi problema con ella es el mismo que tuve por años con los integrantes de "La Micro" y demás programas mañaneros pensados únicamente para hacer surgir la risa fácil, nunca en el público al que llegan ni en la responsabilidad que, como medio de comunicación masiva, tienen con la sociedad. 

No, muchacha, el problema de los jóvenes no es de ellos: ES DE TODOS. La sociedad, como conjunto, es la que cría a las generaciones que van para arriba y son ESOS egoísmos los que nos tienen en este ambiente enfermo en el que se matan, violan, irrespetan tantos derechos de los padres como de los hijos. 

La posición fácil, es la que usted tiene. No, usted no representa a uno solo de mis amigos consumidores de marihuana que SABEN que están consumiendo una sustancia ilegal. Si estamos de acuerdo en que la legalicen pero no para que "se acabe la hipocresía" ni para que "dejen de hacer el papel para quemarlo" sino para que usted pague un poquito de impuestos por lo mucho que, como está estipulado arriba, nos va costar a los demás su enfermedad por abusar de una sustancia nociva. 

Si, la marihuana es legal cuando es medicinal. Pero créame cuando le digo que usted NO quiere tener una enfermedad que le garantice la prescripción de esa droga para luchar contra el dolor insoportable. Usted, "Kimberly", representa el sector egoísta e irresponsable que cree que si "mi consumo lo ofende, vuelva la cara". 

Yo he visto un par de videos y creo fervientemente que si existiera un Facebook para mayores de edad que ya tomamos nuestra decisión y tenemos criterio, los compartiría muerta de risa para que mi mamá se escandalice con su lenguaje y sus posturas tan de "no-señorita", pero francamente, no entiendo ni la mitad de lo que dice la mayoría de las veces. 

Para mi decepción y sorpresa, hace un par de días, los medios de comunicación se suman a su irresponsabilidad masiva transmitiéndola y haciendo viral su video en el que le compra marihuana a un vendedor ilegal; en un momento en el que en su comunidad, Desamparados, 16 personas perdieron la vida en el 2014 en lo que se denominó el año más violento en ese cantón josefino. 

Si usted va ser personaje público, asuma su responsabilidad. Explique los efectos de la droga, exponga los casos de sus amigos que "se les pasó la mano" y viven en una "quema" insaciable que los lleva a tomar medidas extremas. Cuéntenos si se ha enterado de que algún dealer está encarcelado o peor, si ahora la mamá -la que usted dice que es la del problema- lo visita en un cementerio y lo tuvo que ir a vestir a una morgue. 

No trate de vendernos lo divertido sin vendernos la problemática que el consumo y venta de drogas ha traído y nos ha costado a todos, porque la abuelita con la que usted vive también paga un Seguro Social. No muestre el lado chiva y divertido del asunto, si no está dispuesta a explorar el otro lado, mier. Y sé que puede sonar como una exageración de una "aburrida", pero es precisamente porque los que estudiamos comunicación y nos dirigimos a las masas, comprendemos que tenemos que verle todas las caras a un tema antes de defenderlo. 

Como dijo mi papá, usted defiende el consumo de la marihuana de la misma forma en la que Donald Trump defiende al "americano promedio". Su uso indiscriminado e irresponsable de las redes hoy es alabado por los medios de comunicación en lo que sólo puedo pensar que sea una campaña de expectativa del IAFA, de lo contrario, jamás entenderé a los colegas que la contactan para hacerla popular. 

Y, sin embargo, la de la responsabilidad no es usted. Usted es el producto de una sociedad permisiva en la que consumir marihuana sigue siendo, por patético que suene, lo más cool y todos cantamos "Legalize It" de Sean Paul. Usted es el producto de un colegio en el que le restringimos a su profesor regañarla, ponerle malas notas, darle trabajos a la casa y en el que, durante algunos años, obligaron a ese mismo profesor a dejarla "arrastrar materias". 

Usted es el producto de esa porción de niños educados por Nickelodeon, Canal 7, A todo dar, La Reina del Sur y Combate; usted es es el reflejo de lo muy mal que hemos educado a nuestra juventud porque ni una sola vez se ha sentado a pensar qué pasaría si sus videos llegan a manos de un muchacho en riesgo social -o de muchísima plata- que se divide entre tomar o no tomar ese "purito" al que usted se refiere con tanto cariño.

Perdónenos por obligarla a adoptar ese hablado, usar esa ropa y tener que hacerle creer a su público que es humilde rayando en lo pachuca para ser popular, cuando todos sus videos están grabados en HD y tiene un muy bien Diseñador Gráfico de la mano con un excelente Community Manager. 

Perdón, Tocola, por alentarla. Perdón por hacerle creer que el producto que usted ofrece es digno de las noticias del medio día, como plato fuerte para el almuerzo tico. Perdón por su mal sistema educativo, perdón porque en su generación ya no hay límites. Discúlpenos por hacerle creer que su trabajo vale muchísimo y que usted representa, fielmente, a un sector costarricense

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domingo, 2 de agosto de 2015

Oda al papá de Malala

No, no leyeron mal. No sólo quiero hablar de la valiente niña pakistaní porque, si bien es cierto, es una mujer emocional e intelectualmente privilegiada con mucha inteligencia; quiero resaltar en este apartado al verdadero héroe de la historia: Ziauddin Yousafzai. 

Su cultura, su ambiente y sus costumbres hacían de Malala una niña con destino marcado a servirle a los demás. Quizá la línea de su libro que más me conmovió es donde cuenta con tristeza como iba al mercado con su mamá y ella, una mujer tradicionalmente pashtún que además posee una inteligencia exaltada en varias ocasiones por su hija, no podía leer los precios de los artículos que deseaba comprar. 

Pensemos por un segundo quién sería Malala sin ese hombre que fundó escuelas para niñas, que escribió poemas defendiendo los derechos femeninos, que escribió después de 300 años el nombre de una mujer en su árbol genealógico e hizo una fiesta a pesar de haber tenido "sólo una niña" (en su cultura, sólo se inscriben los nombres de los hombres y sólo se celebran nacimientos masculinos).

Malala es el resultado de un hombre que creía en las mujeres. Ella hablaba frente a naciones enteras, frente a cadenas de televisión, arriesgaba su vida escribiendo un diario "prohibido" para la BBC porque su papá estaba ahí para protegerla, detrás de ella y siempre estuvo de acuerdo con sus decisiones. Tenía a todo el mundo en contra pero a él lo tenía a favor y, para una niña, puede ser esa la única opinión que cuente. 

Ziauddin y Malala eran cómplices de vida, juntos enfrentaban a una madre conservadora para que la niña pudiera ser libre, pudiera elegir, pudiera ser valiente. Es el coraje de su padre la columna vertebral de los pensamientos igualitarios de su hija y es quien le brinda a Malala las armas para los pensamientos diferentes. Es el súper héroe que la introduce al mundo de los libros y de la educación porque él comprende que para salvar a una mujer de un destino machista e impuesto es necesario educarla y que ella se forme un criterio a través de esa educación. 

El inmensurable poder de un padre en la vida de una hija puede salvarla de un destino "tradicional". No se trata sólo de que nos enseñen a andar en bicicleta, a patear una bola, a "darnos a valer" y a ver fútbol. Se trata de que nos enseñen que no hay nada que nos pueda parar, que los límites de género no existen y que la feminidad no tiene porqué verse comprometida por el simple hecho de decidir ser jugadora de fútbol profesional, ingeniera civil o vocera internacional por la educación.  

Me he preguntado si Ziauddin Yousafzai era un hombre "feminista" y llego a la conclusión de que no, no es feminismo. El creía en los derechos humanos, creía en la educación, creía en los libros y creía en la capacidad de cualquier persona de construirse un mejor futuro, fuera este hombre o mujer. Creía que todos los humanos teníamos el mismo valor y veía -dolorosamente en su propia esposa- como en su cultura las mujeres estaban hechas para servirle a un tercero. No lo es porque la misma Malala habla de cómo ella tuvo que intervenir para que en su hogar se dejaran atrás los roles tradicionales. 

Sin embargo, esto es una oda a ese gran papá, a ese gran hombre que hace de Malala una niña invencible. Mi deseo y lo que espero sea algún día mi lucha es que todas las niñas tengamos en la vida una persona como Ziauddin, que crea en el poder de la educación para salvar vidas. Yo tuve a mi mamá y en muchas decisiones importantes a mi papá, tíos y tías, sé de amigas que tuvieron profesores, tías, abuelas. Si tienen niños cerca, sean esa persona. Busquen siempre momentos propicios para sembrar igualdad, resiliencia, educación, amor. 

A todos mis amigos con hijas, los invito a leer este libro desde la visión de qué hacía Ziauddin por su hija y así entender lo que todas las mujeres necesitamos al crecer. ¡Nunca dejen de creer en el poder de un niño educado! Y si, de paso, alguno sabe cómo puedo ayudar a la educación de niñas en Costa Rica -especialmente con tiempo- no duden en avisarme. ¡Gracias Ziauddin por ser la fuerza de una de las niñas más valientes del mundo! 

miércoles, 29 de julio de 2015

"To me, you`re perfect" (Para mi, sos perfecta)



Tengo la necia costumbre de escribir en mis cumpleaños. Isabel Allende lo hace en el aniversario de la hija que perdió y yo en el aniversario del año que gano. Eso no tiene mucha importancia pero me gusta generarme mis propios grados de separación con una de mis más admiradas escritoras. 

Hay pocas escenas de película que me hayan conmovido más que aquella de Love Actually en la que el mejor amigo del esposo de Keira Knightley le dice que "para el, ella es perfecta". ¿Ya se acordaron? ¿Ya hicieron "awwwww si, qué linda"? Ok, sigamos. 

Este año ha sido de retos, de muchísimo crecimiento personal, profesional y humano. De sentarme indio en estadios, de escribir crónicas, de hacer entrevistas que jugadores compartieron en sus redes, de aprender lo que significa patear una bola en el Real Atenea, perder amigas de años, ganar amigos de siempre y muchas, muchas otras cosas. 

Cambié mi trabajo más estable por uno en el que "ganaba más" y sólo así aprendí que a veces ganar más no es lo más indispensable. Con todos esos cambios, esas glorias, esos milestones  me vi siempre felicitando a mi mente y despreciando mi cuerpo. 

Ahora sí, vamos a entrar en materia. Hace no mucho tiempo me caí, en lo que aseguro fue la inspiración para un episodio de "los caballeros las prefieren brutas", y me lesioné un tobillo. Desde ese día, no sólo aumentó mi peso sino también mi enojo por lo que cada día veía en el espejo. Tardé muchos meses, podría decir que años, en volver a caminar bien. Pero eso no me importaba porque había subido de peso y, por lo tanto, yo ya no era yo.

Mi peor miedo, lo crean superficial o no, era ser gorda. De verdad se los digo. Ahí a la parcita de que se mueran los papás, Matilda, morirme sin haber dado suficiente amor al mundo o nunca involucrarme en la lucha por la educación de las mujeres, estaba tercamente un pensamiento que se encendía cada vez que me subía en una pesa. 

En el cole, era capaz de comer manzanas, agua y sodas durante todo un día sólo para mantenerme "delgada". En la U, tomaba agua y comía piña deshidratada hasta verme como quería verme, provocandome llagas en el duodeno, colitis, grastritis y -junto a unos episodios de estrés y/o carácter- varias gastroenteritis que a hoy me siguen pasando la factura. Cuando el sobrepeso llegó a mi vida, cuando la aguja de la pesa subió de 80kg, me deprimí. Y nunca me lo había confesado. 

Ese día perdí mi valor, completo. No importa lo que hiciera, cómo me proyectara o lo que le externara al mundo, la cosa es que si yo no estaba flaca ¡no era nadie!. Mis familia, mis amigas e incluso mis amigos empezaron a hacerme "notar" que estaba "más gordita". Si, yo también escuché por años esa frase de "tratá de comer mejor", "se te ven más apretadillos los pantalones", "diay pero ese tobillo le impide hacer de TODO? Es que es urgente que haga algo de ejercicio". 

Por años, traté desesperadamente de darme ese valor a través de alguien más. Como si fuera una búsqueda de tesoros pasé muchos años esperando halagos de novio, familiares, amigos, amigas y -ya en la época de soltería- de muchachos X que se acercaron en el camino. Esos halagos eran el carbón que ocupaba mi motor para producir un poco de calor, sólo esperando a que mi autoestima viniera a tirarle un balde de agua helada que dijera; "¡Por supuesto que te iba dejar, si sos gorda! ¡Por supuesto que no te iban a dar ese trabajo, si sos gorda! ¡Por supuesto que no te va amar!, ¿es que no te has visto en un espejo?". 

Fueron unos larguísimos 5 años. De perder, de llorar, de sentirme abandonada, traicionada y temerosa porque yo, por más inteligente que fuera, había perdido el valor desde aquella cita con la escala. Altanera y orgullosa, cual Bikina, iba convenciendo al mundo de que todo el dolor era pasajero y que no me importaba que me hirieran, iba convenciendo a quien me hizo daño de que "era mejor persona que eso" y podía perdonar al punto de hasta ser "amiga" de quien me hizo daño, iba convenciendo de que me amaran. De que, por favor, me amaran. Conocí muchachos que me consideraban perfecta pero, como yo, no me creían "suficiente" como para presentarme ante sus amigos porque físicamente yo no cumplía su estándar. No, nunca me lo dijeron pero lo se porque ambos después sufrieron con una "flaca". Conocí personas que me veían en la calle de arriba abajo y descubrí que desde el primer kilo extra de peso, en la calle para ofenderte te gritan "gorda estúpida", "gorda X", "gorda Y" cuando vas manejando. Sin saberlo, me hacían daño a propósito desde afuera, como si el castigo interno ya no fuera suficiente. 

Entonces, me despidieron, Tengo poco más de un mes de estar sola conmigo, de inspeccionarme las heridas, de cantarme las verdades y escuchar por primera vez a mi familia decirme su percepción. No, no ha sido nada fácil. Pero un día, me paré frente al espejo sin ropa y lejos de llorar, me sonreí. Acepté esa pancita, acepté las "llantillas", acepté mis muslos antes perfilados, acepté mis ojeras de Maruja. Me acepté. Y finalmente, me vi como Dios quiso que me viera. 

Me puse un jeans y una blusa y ya no me decía "chancha" en la cabeza. Empecé a erguir mi caminar. Empecé a levantar la cabeza y a decirle al mundo que aquí iba Gabriela Cantero, una mujer que hoy sabe qué quiere y para dónde va. Ese día, acepté que nunca me iba a ver como una modelo pero que, por AMOR a mi cuerpo y mi salud, iba hacer un régimen que ofrece Bienestar Holístico Costa Rica (Si, es de mi hermana y si, se los recomiendo a todos). 

De ese día a hoy he bajado 6 kilos, la cara se me ve más perfilada, tengo menos panza y las piernas van acomodándose. Pero no me amo más por eso. Me amo, porque al fin puedo decirme que para mí YO SOY PERFECTA. Por fin entendí qué me hizo llorar con tanto ahínco ese 24 de diciembre cuando veía Love Actually por primera vez: A mi nadie me lo había dicho. Y un día, decidí decírmelo yo. 

Con la reconstrucción del autoestima vienen una serie de decisiones peligrosas sólo para quienes en algún momento se habían aprovechado de la falta de la misma: Ya no soporto las faltas de respeto, confronto las ofensas, aborrezco los chismes y no me daría por menos en una relación por "sentirme amada" o al menos deseada un ratito. Yo soy ese príncipe azul que un día soñé. Soy yo, es mi aceptación de mí ese amor que tanto estaba esperando. Hoy que entiendo cuánto valgo frente a Dios no tengo miedo de buscar una beca, aplicar a un trabajo o dar mi opinión. El perfecto amor echa afuera todo temor, dicen la Biblia y mi madre. 

Muchachas, las invito a encontrar ese amor por ustedes. Enciérrense, busquen tiempo con ustedes, oren. Sólo el conocimiento de uno mismo lo puede salvar de las convenciones sociales. Ya no me importa estar soltera porque no estoy sola. Estoy conmigo. Y si de Dios es voluntad que algún día no lo esté, el hombre que yo ame va ser un valiente, porque no me voy a conformar con menos que eso. Y es hasta este momento que puedo agradecerle al Creador a mi familia, a mis amigos, mis decisiones maduras. Cada gesto, cada movimiento y cada dia vivido: To me, I`m perfect. ¡Bienvenidos 28!

Posdata: Les dejo la canción que me ha acompañado estos 28 años y la que me he cantado con especial dedicación en este proceso. 




martes, 16 de junio de 2015

La guerrera de la Casa 11R

Durante el curso de mi vida, he conocido montones de muchachas sumamente capaces que han tenido que dejar o dejado por gusto sus sueños en aras de encajar en lo que parece ser una tradición familiar. Una suerte de cartas que se tiró antes de su nacimiento y que poco a poco ellas van cumpliendo como si la vida fuera una montaña rusa de un sólo carril. Y después está ella. Si, ésa que teniendo todo en contra rompió el molde. Ésa que decidió ser el salmón en medio de muchos peces, ésa que pasaba pegada a los libros y se sintió realizada el día que la aceptaron en la universidad que escogió.

La que siempre cuenta los pases 2 veces para estar segura de que le alcanza y siempre trae la merienda de la casa, ¿por qué? Porque ahorra. ¿Por qué ahorra? Porque trabaja para ganarse el dinero para pagar esa carrera. La que siempre anda un montón de bolsos y a veces no tiene tiempo para vacilar después de clases.

La que entendió el valor de la diferencia que hacen esos 15 minutos antes en la oficina, la que lloró y sufrió, la que luchó pero lo logró. Mi vida, mi título, mis aspiraciones y mis metas son producto de una mujer que rompió el molde: Mi mamá.

En la casa de abuela, mis tías chineaban a sus primeros hijos a los 15-16 años. Dejaban el colegio o se veían obligadas a dejarlos para asumir sus nuevos roles como madre o esposa. Mi mamá salió del colegio y entró a Derecho en la Universidad de Costa Rica, trabajó para pagarse sus estudios y ayudar a sus muy, muy esforzados papás.

En medio de muchas limitaciones pero sobre todo de muchos ejemplos, ella rompió el molde. Cuando tenía 21 años se casó esperando el primer motor de su vida y la indiscutible alegría de mi casa, mi hermana Victoria. Dejó la Universidad pero no se conformó con su trabajo en el INS, decidió hacer los exámenes para ser Agente de Seguros (ganándolos con excelencia) y por ahí en algún álbum conservamos la foto del día en que se graduó con una gran sonrisa que la ha caracterizado durante tantos años.

A los 27 llegué yo a unirme a la familia y 5 años después, la relación de mis papás se quebrantó llevándonos a Mami, a Vicky y a mi a vivir en la casa donde conservamos los mejores recuerdos, allá en el Sur de la capital. En el sillón gris lloramos a mi papá, las 3 juntas apiñadas y fue también testigo del primer intento de  mi hermana Victoria por planchar una camisa fuera del aplanchador, de nuestro primer árbol de Navidad solitas que siempre -hasta el día de hoy- recuerda a mi abuelo con el adorno del saxofón.

Fue donde tuvimos guardada la cera de nuestro primer carro durante meses hasta que su cochera fue techo de ese Datsun 120Y blanco, así nos enseñó Mami que la fe es llamar las cosas que no son como si fueran. Fue testigo de nuestras crisis financieras, de nuestros primeros paseos y de las graduaciones de la escuela. Todo eso, con Mami al frente, insegura de que pasos tomar pero teniendo siempre a Dios como su bandera y protección.

La misma casa alojó mi quinceaños y vió a mi mamá, por años, llegar a las 4pm de su trabajo en un Ministerio; tomarse un café y salir a las 5.30pm en ese mismo carro blanco a su trabajo en RadioMensajes hasta las 12mn. En su comedor sostuvimos la conversación en la que nos anunció, estando yo en 9no año, que iba a dejar su segundo trabajo para volver a la Universidad y terminar Derecho.

Por esos años mi hermana se casó, se fue de la casa y quedamos Mami y yo en lo que ya era nuestra fortaleza. Nunca vi a mi mamá llegar a la casa con menos de un 90 en sus notas, llevando bloques completos casi todos los cuatrimestres y varias veces fuí a grabarle las clases porque su trabajo le impedía asistir. Es imposible olvidar esas interminables horas en la mesa de la cocina escuchando clases de constitucional, agrario, penal y sobre todo derecho de familia; un favorito familiar. Por esas tardes y noches de estudio en conjunto es que siempre vacilo con ser un 1/4 abogada.

El mejor regalo que mi mamá me ha dado en la vida fue graduarse estando yo en 5to año de colegio. Su cara agotada de tantísimo esfuerzo fue remplazada por siempre con esa que nos sonrió desde la tarima del Colegio de Abogados con lágrimas en sus ojos; las mismas que con amor me dijeron "Te amo" ese 23 de Diciembre del 2004 cuando le entregaba mi título de secundaria.

Para ese entonces el carro ya era rojo, vivíamos en la misma Casa 11R y tuvimos un nuevo inquilino tras la llegada un año después del esposo de mi mamá a la casa. Gracias a eso, mi hermana y yo aprendimos desde muy pequeñas que la lucha por los sueños empieza en primer grado de la escuela, que llorar es limpiar el alma y que siempre, SIEMPRE se puede cambiar el curso de una historia.

Hoy les escribo desde una casa hermosa que mi mamá pudo comprar con su trabajo como Abogada en la Oficina de Género del Ministerio de Seguridad Pública, les escribo siendo Periodista porque nunca me faltaron pases, libros ni techo ni comida. Mi mamá NUNCA ha dejado de creer en mi.

Es talvez la historia de admiración más profunda que voy a contar jamás, el orgullo siempre me hace un nudo en la garganta porque es ella la mujer más valiente que conozco además de ser sin duda la más inteligente. Me enseño que las mujeres, si decidimos no conformarnos con esa terrible suerte echada que se nos impone generacionalmente, podemos utilizar la educación como una palanca no sólo de conocimiento sino también para trazarnos metas y lo más importante: Me enseñó que llega un momento en el que el "destino" nos lo forjamos con una decisión valiente.

Esas mujeres que rompen el molde no sólo se procuran un mejor futuro para sí mismas sino que cambian la visión de sus generaciones futuras. Mis primos hermanos (más hermanos que primos) y yo somos testigos de eso. En nuestra generación ha habido más profesionales y emprendedores que en muchos, muchos años de historia familiar. Todo por un decisión diferente, por un cambio, por un esfuerzo. Gracias a mi guerrera favorita, la de la Casa 11R por haber creído en sus sueños y haberse impulsado con 2 pares de ojitos verdes. ¡Gracias por haberme dado un futuro TAN diferente! A mis mujeres, a mis amigas, a mis guerreras:  No paremos, no descansemos... Las mujeres PODEMOS cambiar el mundo.

jueves, 5 de febrero de 2015

Caso del niño de Los Chiles: Mi mamá pudo haberme salvado la vida

¿Ustedes han escuchado un bebé llorando? Estoy segura que más de una madre puede, con ésa simple pregunta, remontarse a una dolorosísima migraña  producida por un menor dentando o dejando "la chupeta". Yo he escuchado a los hijos de mis amigas llorando porque se le golpean una pierna o un brazo, jugando, y su dolor siempre ha logrado llegar al fondo de mi ternura.

Siempre que toco éste punto pienso en cuando mi prima Vivian lloraba. Con sus hermosos ojotes cafés, salían lágrimas grandes y perfectas -cual muñequita de animé- que conmovían hasta el más duro de los corazones. 

AQUÍ YA NO HAY HUMANOS  Durante dos meses, los vecinos de Los Chiles escucharon al pequeñito llorando. Gritando. Sufriendo.Esos que fueron testigos para los periodistas de la Nación, debieron ser denunciantes ante el PANI, Costa Rica se deshumanizó.

Por "no ser metiches" no nos metemos en el llanto desesperado de un niño, en ésos días en los que el esposo de la vecina se mete unos whiskytos y le da "sopa de muñeca", no nos metemos cuando vemos niños abandonando escuelas para ayudar a sus casas y ciertamente no nos metemos cuando vemos a un hombre mayor cual zorro en gallinero con muchachas de colegio. 

Lo más preocupante es el motivo: No es por no meternos en la vida de los demás, es porque no nos importa. Es porque no nos afecta personalmente. A mi que me importa si el vecino patea al chiquillo, al perro, a la esposa... ¡Ayyyyy pero que me patee el carro y verá! 

No es que tengamos más conciencia con los animales, es que es más fácil. Es mucho más fácil defender perros que niños porque el agresor del perro no lo parió, pero la mamá si. Y "cada quien cría como quiere", ¿verdad? Entonces, es como si todos los vecinos de ése pequeño angelito hubieran metido las agujas en su cuerpo. Se lo repito: Agujas. En el cuerpo. Ocho. Dos años. 

La agresión infantil ha dado un aumento estrepitoso en los últimos años. Nos hemos indignado por muchos de ellos, hacemos escarnio público, "maldita", "que les hagan lo mismo", "las mujeres así no merecen tener hijos". Señores, es que en principio no estamos hablando de una mujer. 

El problema va mucho más allá de un "desnaturalizada", "mala madre", "asesina". 

EL EFECTO MUJER El movimiento The Girl Effect explica cómo una niña a los 12 años está en la edad precisa para ser rescatada. ¿Rescatada de qué? De su entorno, de la ignorancia, de la mala educación y de la agresión. 

La madre del bebé de 2 años y medio tiene 16 años. Las matemáticas no le están fallando, por más que le sorprendan: Ella tenía 13 años y medio cuando se convirtió en madre de un pequeño. Huyendo de un agresor, vino a Costa Rica en condición ilegal. Sola, con un hijo, sin un cinco y sin educación alguna que le permita discernir qué hacer con su vida. 

A los 15 años se embaraza de un segundo agresor. Se presume violación, según declaró el INAMU. ¿Es que las mujeres para que sirven si no es para montarlas como a un animal y satisfacerse de ellas? Violación o no, un niño de 3 meses venía también en su espalda. 

El agresor la rastreó y la encontró. Vive con ella, tortura a su hijo para "que se haga hombre" porque "a mí mi papá me crió así y véame hoy, todo un hombre de familia". Los vecinos, los que escuchamos, los que si sabemos que podemos denunciar y no estamos aterrados no ayudamos. 

El niño se muere y la madre se da cuenta, probablemente, de que revive la vida de su madre o su abuela, de su amiguita de barrio o su prima. Porque en los círculos de agresión se pierden hijos, se pierden madres, padres y la vida misma. 

No me malentiendan, no creo que nada de éso justifique la también deshumanización de una mujer que ve a su hijo lleno de moretes y el instinto no la mueve a levantar un cuchillo contra el agresor mientras duerme. No lo entiendo yo tampoco. Porque, seamos francos, si hubiera  acudido a las autoridades los 3 estarían muertos y serían estadística de un crimen "pasional", porque "ninguna malnacida me va decir que no puedo entrar a mi casa"

Es mucho el contexto y muchas las cosas que podemos lamentar hoy. Mi capacidad aún no me permite entender cómo  los humanos nos encargamos de sembrar tantísima maldad en el mundo, de forma que traigamos a un niño de 2 años sólo a sufrir. 

Si el nos pudiera hablar hoy, ¿qué nos diría? ¡Sálvenme, cuídenme, llamen a la policía! Sean metiches porque yo hoy estoy muerto porque alguien no lo fue. Involúcrense porque las mujeres agredidas el círculo de violencia en el que me incluyeron les parece normal. Amen a los niños de la calle como aman a ése que hoy abrazan, a los sobrinos, a los primitos. Y, por favor, eduquen a sus mujeres. Ellas pueden cambiar el mundo. Mi mamá pudo haberme salvado la vida. Yo pude haber sido el Einstein del futuro. 

Los invito a ver éste video: The Girl Effect: El reloj